LOS ABOGADOS CORPORATE

Existe la idea, cuando se piensa en un abogado, que es el profesional al que las personas físicas acuden cuando han de solventar algún asunto jurídico. Lo cierto es que no son solo los particulares los destinatarios de los servicios profesionales de un Letrado; también lo son las personas jurídicas o empresas.

Partiendo de esta premisa, los abogados corporativos o “corporate”, son quienes tienen como clientes a las personas jurídicas o mercantiles; son conocidos también con la denominación más popular de abogados de empresa. Y el derecho corporativo es la rama del derecho que se ocupa de los negocios jurídicos de una empresa.

En consecuencia, un abogado de este tipo es quien tiene como objetivo velar por los intereses y el patrimonio de la empresa de la que forma parte o para la que presta sus servicios. En las grandes empresas y multinacionales, lo más común es que cuenten dentro de su organigrama con un departamento jurídico, en el que prestará sus servicios un grupo de abogados, como trabajadores por cuenta ajena.

Las empresas de tipo medio, pymes y empresas familiares, por los costes que supone este profesional, o por ahorrar tales costes, no se pueden permitir contar con estos profesionales como trabajadores por cuenta ajena. Lo que hacen muchas de ellas es buscar un despacho de abogados, especializado en corporate, que le pueda prestar estos servicios cuando lo necesite.

Dicho de otra manera, el abogado, por ser de empresa, no necesariamente tiene que ser trabajador por cuenta ajena de la misma; también puede prestar sus servicios de modo autónomo, sin formar parte de la plantilla

En el nuevo Estatuto de la Abogacía Española se hace expresamente referencia a esta figura profesional, siendo en la actualidad obligatoria la colegiación. Así dispone el artículo 39 de la citada disposición: “La Abogacía también podrá ejercerse por cuenta ajena como profesional de la Abogacía de empresa en régimen de relación laboral común, mediante contrato de trabajo formalizado por escrito y en el que habrán de respetarse la libertad, independencia y secreto profesional básicos para el ejercicio de la profesión y expresarse si dicho ejercicio fuese en régimen de exclusividad”.

ESPECIALIZACIÓN DEL ABOGADO CORPORATE

Un profesional de este tipo, a la hora de desempeñar su trabajo, no va a dedicarse solo a una materia concreta en la que debería estar especializado. Lo cierto, por los distintos “palos” que tocan, es que el abogado de empresa ha de saber un poco de todo.

Sin perjuicio de ello, por lo que supone prestar asistencia jurídica a una empresa, habrán de dominar, tener experiencia y manejarse bien en materias como el derecho administrativo, el derecho penal económico, el fiscal, el laboral y el mercantil; también el compliance y, en la actualidad con lo deprisa que avanza la tecnología, no estará de más que puedan desenvolverse con el derecho tecnológico.

Además, será necesario que tengan formación en aquellos temas relacionados con la entidad para la que trabajan; por ejemplo, si prestan sus servicios en una empresa que se dedica a la construcción, deberán conocer y estar al día de toda la normativa y legislación que exista en este sector.

También relacionado con la especialización del abogado corporate, planteamos la siguiente pregunta: ¿ha de conocer el derecho procesal y tener experiencia en tribunales? Partiendo de la base de que el saber no ocupa lugar, a nuestro modo de ver, esto va a depender del modo en que vaya a desarrollarse la prestación de sus servicios.

Cuando los abogados forman parte de la plantilla de la propia empresa, deberán contar con estas habilidades si buscan también que sus letrados, aparte de las funciones que se mencionarán posteriormente, tramiten todos los asuntos judiciales en que se pueda ver involucrada la entidad. Ocurre en ocasiones que las mercantiles, cuando de procedimientos judiciales se trata, deciden que no los tramiten sus abogados internos y externalizan ese servicio.

FUNCIONES DEL ABOGADO CORPORATE

Entre las más relevantes, se pueden reseñar las siguientes:

  • Velar por que la empresa cumpla con las leyes y normas tanto las generales como las que sean de aplicación al sector de la misma
  • Representar a la empresa ante las instituciones judiciales, así como ante la administración pública.
  • Prestar asesoramiento en la constitución, gestión modificación o disolución de cualquier tipo de sociedad.
  • Redactar, revisar y analizar todos los contratos comerciales, con clientes, proveedores y distribuidores
  • Emitir informes jurídicos de las distintas áreas de la empresa.
  • Asesoramiento inmobiliario.
  • Asesoramiento sobre temas laborales, contratación, despidos, relaciones laborales, prevención de riesgos laborales.
  • Gestión fiscal y tributaria.
  • Asesoramiento sobre delitos societarios y compliance.
  • Tramitar renegociaciones de deuda, en su caso, con los Bancos.
  • Asesoramiento en materia de comercio internacional (si la empresa desarrollase su actividad en este campo), en fusiones y adquisiciones y en mercado de capitales.