¿Se puede cancelar un vuelo a causa de un pasajero y su comportamiento?

La respuesta rápida es sí. Dicho esto, hay que tener en cuenta que la cancelación de un vuelo a causa del comportamiento de un pasajero es una circunstancia extraordinaria, subsumible como riesgo para la seguridad del vuelo.

Los derechos de los pasajeros a un horario

Los pasajeros tienen derecho a que sus vuelos partan a la hora de salida indicada en su reserva confirmada de vuelo. En caso de que un transportista aéreo prevea un retraso de un vuelo con respecto a la hora de salida prevista deberá cumplir con las obligaciones legales que le corresponden.

¿Cuándo debe indemnizar la compañía?

En el Reglamento 261/2004 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 11 de febrero de 2004, se establecen normas comunes sobre compensación y asistencia a los pasajeros aéreos en caso de denegación de embarque y de cancelación o gran retraso de los vuelos, y se deroga el Reglamento (CEE) nº 295/91.

El citado Reglamento, en su punto 13, nos indica: «Los pasajeros cuyos vuelos queden cancelados han de tener la posibilidad de obtener el reembolso de los billetes o un transporte alternativo en condiciones satisfactorias, y deben recibir atención adecuada mientras esperan un vuelo posterior». Por tanto, las normas aplicables en los supuestos de indemnización por cancelación de vuelo las encontramos en el Reglamento 261/2004.

Casos de exención de la obligación de indemnizar

Existen casos en los que la aerolínea no está obligada a indemnizar al pasajero. Consisten en aquellos supuestos de cancelación que sean debidos a circunstancias extraordinarias.

El considerando 14 del Reglamento 261/2004 señala que «las obligaciones de los transportistas aéreos encargados de efectuar un vuelo se deben limitar o excluir cuando un suceso haya sido causado por circunstancias extraordinarias que no hubieran podido evitarse incluso si se hubieran tomado todas las medidas razonables. Dichas circunstancias pueden producirse, en particular, en casos de inestabilidad política, condiciones meteorológicas incompatibles con la realización del vuelo, riesgos para la seguridad, deficiencias inesperadas en la seguridad del vuelo y huelgas que afecten a las operaciones de un transportista aéreo encargado de efectuar un vuelo».

La determinación de circunstancias extraordinarias

Por circunstancia extraordinaria debe entenderse, según el considerando 15 del antedicho Reglamento, «cuando las repercusiones de una decisión de gestión del tránsito aéreo, en relación con una aeronave determinada y en una fecha determinada, den lugar a un gran retraso, a un retraso de un día para el otro o a la cancelación de uno o más vuelos de la aeronave, aunque el transportista aéreo interesado haya hecho todo lo posible por evitar dichos retrasos o cancelaciones».

Asimismo, el artículo 5.3 del Reglamento 261/2004 señala que «un transportista aéreo encargado de efectuar un vuelo no está obligado a pagar una compensación (…), si puede probar que la cancelación se debe a circunstancias extraordinarias que no podrían haberse evitado incluso si se hubieran tomado todas las medidas razonables».

Por tanto, habrá que analizar el caso concreto para poder apreciar si concurren o no circunstancias extraordinarias que no podrían haberse evitado. Incluso si se hubieran tomado todas las medidas razonables que eximan a la aerolínea de su obligación de compensación por cancelación del vuelo, debido al mal comportamiento de un pasajero.

Jurisprudencia

Con respecto a la cancelación de un vuelo debido al mal comportamiento de un pasajero y la exención de la obligación de indemnización por parte de un transportista aéreo, se puede señalar una Sentencia dictada por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea el pasado mes de junio.

En dicha Sentencia se trata la obligación o no de indemnizar por parte de la aerolínea a un pasajero cuyo vuelo fue cancelado por un incidente producido en un vuelo anterior. Y ello debido al mal comportamiento de un pasajero que agredió a varios pasajeros y miembros de la tripulación provocando la decisión del comandante de desviar el vuelo para desembarcar al pasajero.

El TJUE señala que es jurisprudencia reiterada, calificar como «circunstancias extraordinarias», en el sentido del artículo 5, apartado 3, del Reglamento 261/2004, «los acontecimientos que, por su naturaleza o su origen, no sean inherentes al ejercicio normal de la actividad del transportista aéreo afectado y escapen al control efectivo de este, siendo estos dos requisitos acumulativos (sentencias de 4 de abril de 2019, Germanwings, C‑501/17, EU:C:2019:288, apartado 20, y de 12 de marzo de 2020, Finnair, C‑832/18, EU:C:2020:204, apartado 38)».

Continua la sentencia, «en virtud del considerando 14 del mismo Reglamento, tales circunstancias pueden producirse, en particular, en caso de riesgos para la seguridad (sentencia de 22 de diciembre de 2008, Wallentin-Hermann, C‑549/07, EU:C:2008:771, apartado 21)».

Por tanto, según esta Sentencia, «el comportamiento conflictivo de un pasajero que haya justificado que el comandante de la aeronave desviara el vuelo de que se trate hacia un aeropuerto diferente del aeropuerto de llegada, a fin de desembarcar a dicho pasajero y descargar su equipaje, está comprendido en el concepto de «circunstancia extraordinaria», en el sentido del citado precepto, salvo que el transportista aéreo hubiese contribuido a que se produjera el comportamiento conflictivo o no hubiese adoptado las medidas adecuadas a la vista de los primeros signos de tal comportamiento, extremo que corresponderá comprobar al tribunal remitente».

¿Cuándo corresponde indemnización?

Asimismo, en relación con la posible indemnización, se señala que «a fin de eximirse de la obligación de compensar a los pasajeros en caso de gran retraso o de cancelación de un vuelo, el transportista aéreo de que se trate podrá invocar una «circunstancia extraordinaria» que haya afectado a un vuelo anterior operado por el propio transportista mediante la misma aeronave».

Como vemos, la compensación tendrá lugar cuando exista una relación de causalidad directa entre el acaecimiento de la circunstancia extraordinaria y el retraso o la cancelación del vuelo posterior. Un factor que tendrá que fijar el tribunal remitente teniendo en cuenta, en particular, el modo en que el transportista aéreo explota la aeronave afectada».

Resumiendo, se puede cancelar un vuelo debido al mal comportamiento de un pasajero al considerarse que puede presentar un riesgo significativo para la seguridad aérea y esta será indemnizable. Siempre y cuando quede acreditado que no se han adoptado por la compañía las medidas adecuadas para controlar el comportamiento del pasajero, una vez se produce este o hubiera contribuido a que se produzca ese comportamiento.