Entrevista a Delia Rodríguez

  1. Su despacho ofrece un servicio integral en derecho de familia, tanto en el ámbito civil como en el penal, ¿por qué decidió centrarse en esta parte del derecho?; ¿Cómo surge Vestalia Abogados?

Desde que era una adolescente he sentido pasión por la infancia y la educación. De hecho, mis inicios profesionales estuvieron íntimamente relacionados con la defensa de los derechos de los niños.

Por otro lado, mis propias experiencias vitales como hija de padres separados también tuvieron algo que ver a la hora de enfocarme a esta apasionante, y compleja, especialidad.

  1. Los divorcios son una cuestión que está al orden del día en nuestro país, ¿Qué aconsejaría a una pareja que esté pensando en divorciarse?

Que cuenten hasta diez. Que hablen y escuchen y, sobre todo, que piensen en sus hijos. Ellos siempre deben ser lo primero.

  1. ¿Considera que la mediación es un medio útil para la resolución de conflictos en el derecho de familia?; ¿Qué ventajas ofrece frente a la vía judicial?

Sin duda alguna, la problemática parte de que en España no ha calado de forma suficiente la cultura de la mediación.

Este método alternativo de resolución de conflictos resulta un bálsamo de paz en las situaciones de cambio y/o conflicto familiar, que permite alcanzar acuerdos entre las partes, siempre que ambos tengan esta predisposición.

El mayor escoyo es social y cultural, pues la mentalidad de “nos veremos en los tribunales” se encuentra muy arraigada en nosotros. Algunas personas tienen la necesidad de sentirse más fuertes y por encima del otro; otras, quieren venganza o conseguir objetivos económicos.

La mediación siempre es un acierto, pero debemos tener en cuenta que “dos sí se pelean, aun cuando uno no quiere”, por lo que este sistema no será posible si no existe la voluntariedad de las partes.

Las ventajas son sobradamente conocidas: menos costes emocionales y económicos para toda la familia, menos dilaciones y, muy especialmente, mayores garantías de cumplimiento que si las medidas son impuestas por un tercero.

  1. En el procedimiento de divorcio las partes acuerdan mutuamente, o bien se les imponen judicialmente, unas medidas o reglas que deben cumplirse en los términos estipulados, ¿qué ocurre si se incumple el régimen de visitas?; ¿puede tener relevancia penal?

Las medidas paternofiliales recogidas en sentencia, o auto, en su caso, nos permiten poder exigir judicialmente su estricto cumplimiento ante el tribunal que entendió del procedimiento de familia.

Si hablamos de medidas económicas, como el impago de las pensiones o bien de los gastos extraordinarios, podremos exigir el pago de estas dentro de un plazo de 5 años desde el incumplimiento, con intereses y costas.

El incumplimiento del régimen de visitas se encuentra despenalizado desde el año 2015, por lo que si te encuentras en esta situación necesariamente deberás acudir a la jurisdicción civil. Cosa distinta es que los incumplimientos sean graves y reiterados, y hablemos de un delito de desobediencia a la autoridad judicial.

El mayor escoyo que encontramos en estos procedimientos de ejecución forzosa se da en casos de adolescentes que se niegan a ver a uno de sus progenitores, siendo necesario celebrar una Vista para esclarecer los motivos del hijo en común, los cuales muchas veces están mediatizados por la propia opinión de los padres.

  1. Siguiendo con la anterior cuestión, ¿qué ocurre si se incumple el deber de pagar la pensión de alimentos?; ¿puede tener relevancia penal?

Estaríamos ante un delito de abandono de familia, recogido en el artículo 227 del Código Penal, el cual estipula que quien deje de pagar durante dos meses consecutivos o cuatro meses no consecutivos, cualquier tipo de prestación económica en favor de su cónyuge o sus hijos, será castigado con la pena de prisión de tres meses a un año o multa de seis a 24 meses.

El impago de la cuota hipotecaria, cuando esta obligación es recogida en la sentencia, también se incluiría dentro de este tipo penal.

  1. En los conflictos familiares los más afectados suelen ser los niños, ¿qué medidas legales existen para protegerlos?; ¿considera que existen suficientes medidas legales al respecto?

Los más afectados siempre son los niños. Las nuevas reformas legales sobre infancia, acontecidas recientemente, suponen un paso hacia delante en la protección de los niños, si bien suscitan no pocos interrogantes en cuanto a su puesta en práctica por la falta de recursos existentes.

Los mayores impedimentos que encontramos son la falta de especialización en familia por parte de todos los operadores jurídicos, así como la escasez de recursos humanos que permitan garantizar esta protección en un corto espacio de tiempo.

No necesitamos más medidas, necesitamos presupuestos públicos, contratación de personal y la creación de una jurisdicción especializada en familia.

  1. Una cuestión que suele ser objeto de discusión en los procedimientos de divorcio es el tema de los animales domésticos, ¿quién se queda con la mascota después de un procedimiento de divorcio?; ¿es posible la custodia compartida de animales domésticos?

Tras las nuevas reformas legales los animales han dejado de ser considerados jurídicamente cosas, para pasar a ser seres sintientes, lo que se traduce en que tendrán un mayor protagonismo en los procesos de familia.

Ahora los jueces deberán manifestarse también sobre las medidas relacionadas con las mascotas, quien ostentará su guarda y custodia y cómo se abonarán sus necesidades.

La tendencia natura será acordar las mismas medidas, en su caso, que se adopten con respecto a los hijos, de forma que puedan estar juntos, ya que son un miembro más de la familia.

  1. Los asuntos de derecho de familia suelen ser complejos por las relaciones entre las partes y los intereses contrapuestos, ¿qué es lo más complicado de gestionar en uno de estos asuntos por parte del abogado?

Lo más complejo es respetar y comprender los tiempos que tiene cada persona, y su propio estilo y principios a la hora de gestionar su separación.

El saber leer entre líneas, y alcanzar a entender en profundidad cuales son los deseos, los límites y las expectativas de cada clientes, es crucial a la hora de poder darles un acompañamiento legal durante este proceso personal tan complejo.

Nuestros valores en Vestalia Abogados de Familia parten de la alta especialización, la honradez y la cercanía a la hora de desempeñar nuestro trabajo, priorizando siempre en los niños.

  1. ¿Cómo de importante considera la especialización y la formación continua para un abogado que quiere dedicarse al derecho de familia?; ¿qué consejo le daría a un abogado que pretenda especializarse en esta rama del derecho?

Es una responsabilidad, más que una opción. El abogado en general, y el de familia en particular, debe estar en formación continua.

Yo dedico una media de 6 horas semanales al estudio y, siempre que puedo, acudo a formaciones o adquiero un manual de actualidad.

Lejos de ser una especialización sencilla, como erróneamente creen algunas personas, el derecho de familia contiene muchísimas aristas y materias que confluyen, siendo de obligatorio cumplimiento el estar a la vanguardia de todas las novedades legislativas o jurisprudenciales que acontecen.

  1. Es indudable la influencia que tienen los avances tecnológicos en los despachos de abogados, por ejemplo, en publicidad a través de redes sociales, ¿considera que esta es una vía útil para la captación de clientes por parte de los abogados?

Es una vía útil, tanto así que a nosotros nos ha permitido nacer y crecer en tan solo 7 años, contando con oficinas en Madrid, Palma y Valencia.

Un 60% de nuestros clientes son captados, directa o indirectamente, gracias a las redes sociales, por lo que animo a cualquier compañero que no las emplee a diseñar una estrategia de comunicación adecuada a su negocio.

Tan importante es estar, como hacerlo acertadamente y con constancia. Para ello debemos tener claro a qué tipo de público nos dirigimos, y qué servicio queremos ofrecer y, sobre todo, tener clara nuestra línea de actuación para no caer en errores que puedan afectar a nuestra marca personal o hacernos perder el tiempo.