¿Qué actos forman parte de los denominados delitos sexuales?

Por desgracia hoy en día las noticias que recibimos a través de los medios de comunicación, vienen cargadas de asuntos delictivos que atentan contra la libertad sexual de las personas. Los delitos sexuales, en su diversas expresiones, están presentes en muchos ámbitos de nuestra sociedad y se erigen como un ataque feroz al libre desarrollo físico y moral de cada individuo, ataque que no respeta ni siquiera a los sectores más vulnerables de nuestra sociedad, como pueden ser menores o personas con minusvalías.

Vamos a dedicar este artículo a analizar cómo quedan recogidos y castigados los delitos sexuales en nuestro Código Penal.

¿Qué se entiende por delitos sexuales?

Decía Nelson Mandela que ser libre no solo es romper tus cadenas, sino vivir respetando y mejorando la libertad de los demás.

Los delitos sexuales son un ataque a la libre determinación de cada persona sobre sus relaciones interpersonales de esta naturaleza, es por tanto un atentado contra la libertad individual misma.

Los delitos sexuales quedan regulados en nuestro Código Penal en su Libro II, Título VIII (artículos 178 a 194).

Han sido objeto de múltiples reformas que han tratado de adaptar nuestra legislación a la realidad social del momento. Así hemos pasado de arcaicas regulaciones que bajo la denominación «delitos contra la honestidad» recogían tipos penales esencialmente relacionados con la moral, a la actualidad en la que reformas como la introducida por la LO 1/2015 de 30 de marzo, tratan de dar cobijo y castigo a conductas como la conocida child grooming , que no es otra cosa que el uso de las diversas tecnologías para atentar contra la libertad sexual de los menores de edad.

Del mismo modo la citada Ley ha incrementado la edad de quien ha de dar el consentimiento para que este sea válido, subiendo de los 13 años anteriores a los 16 actuales. Así el consentimiento dado por un menor de 15 años no se estimará como tal y dotará a la relación sexual de carácter delictivo.

La razón de ser de esta regulación en nuestro Código Penal, no es otra que proteger la dignidad de las personas y su libre desarrollo emocional en el ámbito de su sexualidad.

Además en la actual regulación se incorpora un nuevo término: el derecho a la indemnidad sexual. Con ello se hace referencia al derecho a no sufrir daños físicos ni morales.

No hay que olvidar que la mayor parte de las conductas delictivas en esta materia entrañan el componente de violencia en sus diversas facetas (física o emocional) y dejan al margen de un inevitable estrés postraumático, muy difícil de superar, secuelas físicas producto de severas lesiones o incluso la muerte.

¿Cuáles son los delitos sexuales? ¿Qué penas acarrean?

Podemos encuadrar los distintos delitos sexuales en los siguientes grupos:

  1. Agresiones sexuales
  2. Abusos sexuales
  3. Agresiones o abusos a menores de 16 años
  4. Prostitución, explotación sexual y corrupción de menores
  5. Exhibicionismo y provocación sexual
  6. Acoso sexual

En este artículo nos vamos a dedicar a los 3 primeros, dada su especial transcendencia.

La agresión sexual

Se considera agresión sexual en términos generales, todo atentado contra la libertad sexual de una persona cuando se emplea para ello violencia o intimidación. Esta conducta genérica será castigada con pena de prisión de 5 años.

Si la anterior conducta supone el acceso carnal con la víctima, el responsable será castigado con pena de prisión de 6 a 12 años.

En este último caso nos encontramos ante una consumación del acceso carnal o bien ante supuestos de introducción de objetos por vía vaginal o anal.

Existen conductas constitutivas del tipo de agresión sexual consideradas especialmente graves y que reciben una pena superior de hasta 15 años, como son:

  • El trato especialmente degradante o vejatorio sobre la víctima.
  • Cuando los actos se comenten conjuntamente por dos o más personas.
  • En los supuestos en que la víctima es especialmente vulnerable. Ya sea por razón de una enfermedad, minusvalía o simplemente por ser menor de 16 años.
  • Si el actor se ha servido de una relación de parentesco o de superioridad.
  • En los casos en los que el autor emplea armas o cualquier objeto susceptible de ocasionar lesiones o la muerte de la víctima.

Los abusos sexuales

Se califican como abusos sexuales, aquellas conductas que atentan contra la libertad o indemnidad sexual de las personas, en las que si bien no existe violencia o intimidación, tampoco se da el consentimiento de la víctima.

  • A tales efectos se entiende que no hay consentimiento de la víctima, cuando:
  • Se encuentra privada de sentido
  • En los casos en los que se ha anulado su voluntad. Se habrán empleado para ello fármacos, drogas o cualquier otra sustancia buscada para tal propósito, ya sea natural o química.
  • En los supuestos de personas que padecen trastornos mentales
  • Cuando el consentimiento se ha obtenido prevaliéndose el autor de una situación de superioridad evidente sobre la víctima.

Estas conductas genéricas, reciben un castigo de prisión de 1 a 3 años o multa de 18 a 24 meses.

Al igual que sucedía con las agresiones, en el campo de los abusos, también se recogen en nuestro Código Penal, situaciones especialmente graves, así:

  1. Si el abuso implica acceso carnal por cualquier vía, o introducción de objetos por vía vaginal o anal. La pena a aplicar será de 4 a 10 años de prisión.
  2. Si la víctima es una persona especialmente vulnerable o si el autor se ha prevalido de una situación de parentesco o superioridad. Las penas anteriores se aplicarán en su mitad superior.
  3. En los casos en los que exista engaño por parte del actor, o este se sirva de una relación de especial confianza con la víctima mayor de 16 años pero menor de 18 años. Será castigado con pena de prisión de 1 a 3 años. Pudiendo aumentar dichas penas hasta los 6 años, si el abuso implicó acceso carnal.

Agresiones o abusos a menores de 16 años

Prevé el artículo 183 del Código Penal, que realizar cualquier acto de naturaleza sexual con una persona menor de 16 años, será calificado como abuso sexual y se castigará con pena de prisión de 2 a 6 años.

Ahora bien, si para realizar tales actos además se emplea violencia o intimidación, la pena a aplicar será de 5 a 10 años.

Si además dichos actos suponen acceso carnal o introducción de objetos, por vía vaginal o anal, la pena podrá llegar a los 15 años de prisión.

Las penas se incrementarán si se dieran también alguna de las siguientes circunstancias:

  1. Si la víctima fuera menor de 4 años
  2. En atención a su escaso desarrollo físico o intelectual o por padecer trastorno mental, si se le hubiera situado en plena indefensión
  3. Cuando los actores fueran dos o más personas
  4. En los supuestos especialmente degradantes o vejatorios
  5. Si el autor se ha prevalecido de relación de parentesco o superioridad
  6. Si el responsable de los hechos ha puesto en especial peligro la vida o salud de la víctima
  7. Cuando los hechos ocurran en el ámbito de una organización criminal dedicada a este tipo de actos.
  8. Además si el actor se hubiere valido de su condición de autoridad o funcionario se le impondrá de forma conjunta a la pena de prisión correspondiente la de inhabilitación absoluta para su cargo de 6 a 12 años.

En cuanto a los delitos relacionados con las nuevas tecnologías, conocidos como child grooming, que suponen el emplear el móvil, internet o cualquier medio tecnológico para contactar con un menor de 16 años con el fin de proponerle encuentros encaminados a realizar cualquiera de las conductas sexuales descritas. Recibirán una pena de prisión de 1 a 3 años o multas de 12 a 24 meses por el mero intento y contacto cuando este venga acompañado de un acercamiento físico. Si además llegare a conseguir su propósito y mantuviere cualquier tipo de contacto sexual con el menor, se le sumará la pena correspondiente por estas actividades.

En los casos en los que el criminal emplee cualquiera de los medios o tecnologías descritas con el objeto de embaucarle para que le proporcione material pornográfico en el que aparezca un menor, se le impondrá la pena de prisión de 6 meses a 2 años.

Ahora bien, es importante tener en cuenta lo dispuesto a continuación en el Código Penal, que exime de responsabilidad penal al actor de los hechos anteriores, si la víctima, aun siendo menor de 16 años hubiera dado su consentimiento libre para llevar a cabo tales actos.

El requisito para ello es que el autor sea una persona homologable por razón de la proximidad en la edad o desarrollo mental.

¿Cuándo prescriben los delitos sexuales?

Es cierto que en esta materia el transcurso del tiempo tiene otra dimensión. En particular cuando las víctimas de los delitos son menores, o personas especialmente vulnerables. Puede suceder que o bien no hayan sido conscientes de la dimensión de los hechos, a causa de su escaso desarrollo intelectual o emocional, o bien no han sabido darle el cauce necesario para su persecución.

Por esta razón el Código Penal prevé que el plazo para la prescripción de los delitos generales, establecido en el artículo 131, no comenzará a correr hasta tanto la víctima sea mayor de edad.

Así se podrá denunciar a partir de los 18 años. Finalizando tal derecho 10 o 15 años después, según la pena que corresponda en atención al delito cometido.

¿Dónde denunciar los delitos sexuales?

Este tipo de delitos solo son perseguibles previa interposición de denuncia de la víctima. Si esta es menor de edad, incapaz o persona desvalida, a través de su representante legal o del Ministerio Fiscal.

También es muy importante tener en cuenta que una vez denunciados los hechos, el perdón del ofendido no significará el fin de las actuaciones, que proseguirán hasta su conclusión.

Una vez ocurridos los hechos, se recomienda como primera medida acudir inmediatamente a un Centro de Salud próximo o al Servicio de Urgencias del Hospital más cercano, con tres objetivos importantísimos:

  1. Recoger pruebas biológicas del agresor, de ahí la necesidad de evitar cualquier medida de aseo previo a ser examinada por el personal especializado.
  2. Adoptar medidas tendentes a evitar embarazos no deseados.
  3. Tomar prevenciones sobre posibles enfermedades infecciosas o de transmisión sexual.

A continuación, será necesario acudir a la comisaría o Puesto de la Guardia Civil más próximos y relatar con la mayor precisión los hechos. En la actualidad cuentan con personal especializado que facilita considerablemente este trance.

A partir de ahí el asesoramiento de abogado especializado es vital para obtener el mayor castigo posible para el responsable del delito.