Las causas que debes saber y por las que se te denegará la custodia compartida.

Cuando se pone fin a una relación sentimental con niños de por medio, la custodia suele ser un tema complicado.

Lo común es que ambos progenitores quieran pasar el mayor tiempo posible con sus hijos, por lo que la custodia suele acabar en todo un conflicto judicial.

Es conocido que la custodia compartida es la más recomendable para los hijos, pues permite a estos pasar un tiempo importante con sus dos progenitores sin desligarse de ningún de ellos.

Sin embargo, no siempre es la opción más recomendable, por eso, antes de un procedimiento judicial es recomendable saber en qué casos se deniega la custodia compartida.

Vamos a ver algunos ejemplos comunes en los que este tipo de custodia no suele otorgarse:

  • Cuando el hijo padece una enfermedad que requiere de estabilidad:

El interés del menor es lo primordial para un juez a la hora de conceder un tipo de custodia u otra, cuando hay un procedimiento contencioso de por medio.

Por eso, en situaciones en las que el hijo padezca una enfermedad que requiera de estabilidad, no otorgará una custodia compartida, pues implicaría desplazamientos continuos de un domicilio a otro poco favorables a su estado de salud.

Esta es una de esas situaciones habituales en las que se debate cuál de los progenitores es el más adecuado para tener la custodia del hijo común, atendiendo a circunstancias cómo cuál de ellos suele pasar más tiempo con el hijo o encargarse de sus cuidados y necesidades de forma habitual.

  • Cuando existe un caso de violencia de género:

Otro de los casos más habituales en los que no se concede la custodia compartida es en aquellos en los que existe un caso de violencia de género.

Cuando el padre esté condenado mediante sentencia, o incurso en un procedimiento penal por un delito de violencia de género, el juez no optará por una custodia compartida, sino que atribuirá la misma a la madre.

Las situaciones en las que existe violencia de género pueden afectar negativamente al normal desarrollo de los hijos y por ello el juez no optará por este tipo de custodia.

  • Cuando uno de los progenitores no ha cuidado al hijo durante la relación:

Precisamente porque cuando existió la relación sentimental entre los progenitores uno de ellos no se ocupó del cuidado y atención de los menores, ahora no tendría sentido que sí quisiera hacerlo.

Hablamos de supuestos de desatención absoluta en los que uno de los progenitores se encargó en exclusiva de cuidar, alimentar y educar al hijo, mientras que el otro se desentendió por completo.

En estos supuestos se entiende que el progenitor que desatendió al hijo no es el más capacitado y apto para ostentar su custodia, y previsiblemente se otorgará la misma al progenitor que sí lo hizo.

  • Cuando un progenitor tiene problemas de adicción al alcohol o drogas:

Ni siquiera cabe duda de que en estos casos el progenitor que sufre la adicción no está capacitado para comprometerse con el cuidado y bienestar del hijo cuya custodia se debate.

En supuestos tan graves como este, la custodia compartida está totalmente desaconsejada y juega en contra del interés del menor.

Debido a los problemas de adicción y de desorden que conllevan, el progenitor que padece de dicha adicción no se encuentra en condiciones tales para ejercer los deberes y derechos que comporta este tipo de custodia.

Como ves, estos supuestos, más comunes de lo que pareciera, desaconsejan totalmente que se establezca una custodia compartida, a pesar de ser, por lo general, el tipo de custodia ideal.

Si se da alguna de estas situaciones, previsiblemente el juez le dará la razón al progenitor que presenta la capacidad y aptitud para hacer frente a las implicaciones que conlleva la custodia de un hijo.

Por eso, antes de iniciar un procedimiento judicial por este tema, es importante asesorarse con un profesional que nos indique las posibilidades de conseguir un tipo de custodia u otra y nos ayude a obtener una sentencia que favorezca los intereses de los hijos implicados.