Qué es el acoso inmobiliario y cómo saber si lo estás sufriendo

El acoso inmobiliario, una modalidad delictiva en auge

By Almudena Galán | Artículos para clientes

Dic 13
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A todos nos gusta tener nuestra casa. Poseer un hogar o alquilar una vivienda nos aporta cierta seguridad y nos permite sentirnos protegidos frente al mundo. Pero las malas prácticas y los comportamientos retorcidos poseen unos tentáculos muy largos. ¿Qué puedes hacer si alguien te hostiga en tu propia casa? Este hecho delictivo es una práctica antisocial que se conoce como acoso inmobiliario y se puede luchar contra él. Te contamos a continuación qué puedes hacer si lo estás sufriendo.

Qué es el acoso inmobiliario

El acoso inmobiliario es una práctica de hostigamiento cuyo fin es impedir el libre derecho del disfrute de una vivienda, tanto si es en propiedad como arrendada. También se conoce como mobbing inmobiliario o blockbusting. Lo que se busca es perturbar al poseedor, propietario o arrendatario en el uso pacífico de la vivienda, creando un entorno hostil e inadecuado. Este ambiente puede ser de naturaleza material, personal o social e impide una estancia tranquila en la casa. La finalidad de este comportamiento adverso es obligar a la persona que vive en la propiedad a tomar una decisión indeseada sobre su derecho a ocupar la vivienda. Lo más habitual frente al acoso es que se acabe abandonando la casa. Esto es, se busca el desahucio de la persona ante una aparente legalidad.

El artículo 172 del Código Penal regulan estas coacciones como hechos punibles. De esta forma, comete un delito aquel que, sin estar legítimamente autorizado, impidiere a otro con violencia hacer lo que la ley no prohíbe, o le compeliere a efectuar lo que no quiere, sea justo o injusto. Asimismo, se hace hincapié en que las penas se impondrán en su mitad superior cuando la coacción ejercida tuviera por objeto impedir el legítimo disfrute de la vivienda.

También el artículo 173 se refiere a este tipo de delitos cuando las coacciones son más graves, pasando a considerarse torturas u otros delitos contra la integridad moral. En este caso el delito consiste en infligir a otra persona un trato degradante, menoscabando gravemente su integridad moral. También el que de forma reiterada lleve a cabo actos hostiles o humillantes que, sin llegar a constituir trato degradante, tengan por objeto impedir el legítimo disfrute de la vivienda. Además, muchas veces el delito de acoso inmobiliario puede llevar aparejado un delito de estafa.

Qué requisitos se tienen que dar para estar ante un acoso inmobiliario

En ocasiones el propietario de una vivienda puede querer que su inquilino la desocupe, utilizando la herramienta ilícita del acoso inmobiliario para ello. Para alcanzar su objetivo, el arrendador puede obrar con mala fe de alguna de las siguientes maneras, entre otras:

  • Impago de facturas de los suministros de agua, luz o gas, por lo que se interrumpen estos servicios en el hogar.
  • Alquilar pisos o casas cercanas a personas que puedan causar ciertas molestias graves al inquilino habitual.
  • No realizar el mantenimiento necesario, como reparaciones que provocan la una habitabilidad inadecuada, e incluso la ruina del edificio.
  • Causar daños en la propiedad con dolo.
  • Negarse a cobrar el pago de la cantidad fijada en el contrato de arrendamiento.

Estas conductas pueden llevarse a cabo por particulares, pero también por grandes constructoras o promotores inmobiliarios. Estos últimos buscan deshabitar un determinado edificio para derruirlo y construir nuevas propiedades inmobiliarias que les proporcionarán más beneficios.

Denunciar al casero por acoso inmobiliario

Como en el caso del mobbing laboral, la mayoría de las personas se sienten indefensas ante el acoso inmobiliario. Esto suele ocurrir porque el hecho punible en ocasiones es difícil de probar. Además, suele recaer sobre personas con pocos recursos a los que les cuesta poder costearse una defensa jurídica legítima. Para empezar, cuando alguien sufre acoso inmobiliario por parte de su casero lo primero que ha de hacer es redactar una solicitud por escrito pidiendo que se restablezcan las condiciones óptimas de habitabilidad existentes cuando se firmó el contrato de arrendamiento. Es conveniente redactar este documento de modo formal y comunicarlo con medios de prueba. Por ejemplo, se puede realizar a través de un burofax con acuse de recibo y certificación de contenido.

Si el arrendador ignora este escrito, se puede iniciar la vía judicial. En este paso habrá que aportar pruebas que demuestren el acoso inmobiliario y las condiciones de inhabitabilidad que son causa del casero. Es decir, se adjuntarán informes periciales, testigos, actas notariales, una copia del escrito al arrendador y el contrato de arrendamiento con sus correspondientes recibos, así como el resguardo de las declaraciones de impuestos que afecten a la propiedad. Lo habitual es que se abra una causa civil. Si los hechos son especialmente graves y reiterados, se podrá acudir a la vía penal.

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About the Author

Periodista, jurista, criminóloga, eterna estudiante, cinéfila y lectora infatigable. Licenciada en Derecho y Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Soy perito calígrafo judicial en ejercicio y experta en los ámbitos penal y civil.