Contrato laboral y contrato mercantil, ¿Cuándo utilizarlos?

Contrato Mercantil, Contrato Laboral, Cuándo usar cada uno

Se trata de dos contratos distintos adecuados en situaciones diferentes y precisamente discernir cuándo usar uno u otro es un problema clásico de permanente actualidad. Vaya por delante que las diferencias entre el arrendamiento de servicios, de carácter mercantil, y la relación laboral se basan esencialmente en la interpretación de las notas características de la relación laboral, que por definición no se dan en una relación de carácter mercantil.

Naturaleza laboral o mercantil del contrato

Ni la denominación, ni la apariencia formal de trabajo por cuenta propia que deriva del alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) son determinantes de la naturaleza del contrato. Por lo que han de identificarse las funciones reales que se desempeñen en cada caso y las condiciones en que tienen lugar, pudiendo existir falsos autónomos.

La distinción parte de las notas de laboralidad ya que fue el nacimiento del contrato el que dio lugar a una rama diferente del ordenamiento jurídico frente a la general civil y mercantil. No obstante, debe tenerse en cuenta que los indicios más característicos de la relación laboral, como son la ajenidad y la dependencia, requieren en estos tiempos una interpretación, cuando menos flexible, motivada por el auge del teletrabajo y las nuevas tecnologías.

Esto supone que aunque en principio sea fácil diferenciar esas notas, su apreciación en la práctica, en especial en supuestos límite, requiere una buena dosis de abstracción en una labor inevitablemente casuística. Este es el caso, por ejemplo, la STS Sala de lo Social 743/2019, de 29 de octubre, que califica como laboral la relación jurídica entre academia y profesor que imparte clases presenciales y online.

Así, de acuerdo con la Jurisprudencia del Tribunal Supremo, la línea divisoria entre contrato de trabajo y contrato de arrendamiento de servicios regulado por la legislación civil y/o mercantil, no está formulada nítidamente ni en la realidad social, ni en la legislación, ni en la doctrina.

Además, la evolución del mercado laboral muestra una tendencia a la externalización de servicios por parte de las empresas, a la vez que surgen más trabajadores por cuenta propia ante la escasez relativa de trabajo por cuenta ajena.

¿Cuándo resulta conveniente el contrato de trabajo? 

En este punto debe destacarse la presunción de laboralidad que consagra el artículo 8.1 del ET respecto de los contratos en que se preste un servicio a cambio de retribución dentro del ámbito de dirección y organización de otro.

Mientras el artículo 1.1 del mismo texto legal relativo al ámbito de aplicación del Estatuto de los Trabajadores recoge las notas características de voluntariedad, retribución, ajenidad, y dependencia. Este contrato se rige por el Estatuto de los Trabajadores, el Convenio Colectivo que resulte de aplicación y el resto de normas laborales.

Partiendo de que tanto en el contrato de trabajo como en el de arrendamiento de servicios concurren la voluntariedad y la remuneración, la distinción ha de centrarse en las otras dos notas de laboralidad.

Además, la distinción no ha sido igual a lo largo del tiempo. No hace tanto que los profesionales liberales, como es el caso de los abogados, eran autónomos tanto en los pequeños como en los grandes despachos. 

El contrato de trabajo era una rara avis y estaban fuera del régimen general hasta que desembarcaron en España los despachos extranjeros y se generalizó en contrato de trabajo entre abogados.

En estos momentos se está produciendo el fenómeno contrario. Mientras la normativa laboraliza el teletrabajo, las tendencias del mercado laboral y las inquietudes de la gente no corresponden a las de la revolución industrial. Y aparecen cada vez más personas que prestan sus servicios en régimen de libertad e independencia.

Las razones de la existencia del contrato de trabajo parten de la existencia de una desigualdad de poder entre el empresario y el trabajador (que simplemente pone a disposición del primero su tiempo y su trabajo), por lo que se considera al segundo necesitado de protección y se le reconocen una serie de derechos.

Además, este tipo de contratos han de realizarse en modelos oficiales que bene registrarse en el SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal) y llevan consigo el alta en el Régimen General de la Seguridad Social. 

Análisis de las notas diferenciadores: ajenidad y dependencia

Como hemos visto, la disposición de las obligaciones de las partes en el contrato del arrendamiento de servicios regulado en el Código Civil no es incompatible la del contrato de trabajo. 

De hecho, el contrato de trabajo es tipo contractual dentro del anterior, al haberse desplazado su regulación por evolución legislativa del Código civil y la legislación mercantil a la legislación laboral.

Mientras que en el arrendamiento de servicios se da un intercambio genérico de obligaciones y prestaciones de trabajo a cambio de la remuneración del servicios, en el contrato de trabajo se exige que concurran las notas de ajenidad y dependencia.

La nota de dependencia entendida como sujeción del trabajador a la esfera organicista y rectora de la empresa, aunque sea de forma flexible. Siendo indicios frecuentes de la la dependencia:

  • La fijación del lugar de trabajo por el empleador, 
  • El sometimiento a un horario por parte de la empresa. 
  • La programación de la actividad por la empresa.

La nota de ajenidad en el sentido de puesta a disposición del empresario del resultado del trabajo. Siendo indicios de ajenidad:

  • La falta de libertad para fijar los precios o tarifas de los productos o servicios que resultan de su trabajo.
  • La falta de elección de clientela o de las personas a atender.
  • La correspondencia al empresario de las decisiones relativas al público y al mercado.
  • La pertenencia a la empresas de los medios materiales para la realización de la actividad.
  • La ausencia de organización empresarial por parte del trabajador.
  • La falta de inclusión del riesgo o el lucro para establecer la retribución.
  • La falta de afección por el riesgo o ventura de la operación.

¿Cuándo nos encontramos ante un verdadero arrendamiento de servicios?

Se habla del carácter mercantil pues se trata de un contrato celebrado entre empresarios (o entre empresario y autónomo no dependiente). Se regula originariamente en el art. 1544 CC y es el contrato por el que una de las partes se obliga a prestar a la otra un servicio por precio determinado o determinable (por el mercado, las tarifas -aún orientativas- del colegio profesional, los usos y costumbres del lugar). En especial en los artículos 1583 a 1587.

Se trata de un contrato consensual, bilateral, oneroso, temporal, y regido por la libertad formal. El caso más característico del contrato mercantil de arrendamiento de servicios es el prestado por profesionales liberales, aunque puede extenderse a otro tipo de profesionales que no forman parte de la plantilla de quien encarga el servicio, ni tampoco trabajan en el lugar o según el horario o programación establecida por el contratante.

Siguiendo con el ejemplo de los abogados o procuradores la Jurisprudencia del Tribunal Supremo (entre otras, la STS Sala 1ª, de 12 de diciembre 2003) considera obvio que se se está en presencia de un arrendamiento de servicios, como regla general, entre abogado y cliente. Como consecuencia se desempeña la actividad profesional de acuerdo con su lex artis, sin que se garantice el resultado.

La STS 30 de julio de 2007, considera, por su parte, un contrato de prestación de servicios intuitu personae la responsabilidad contractual entre el abogado y su cliente, en la mayoría de los casos. Siendo indicios favorables: 

  • La determinación de los honorarios por actuaciones o servicios fijados según orientaciones del colegio profesional.
  • La existencia de igualas pagadas por los clientes.

Por el contrario es indicio de laboralidad en las profesiones liberales la percepción de una retribución garantizada por la empresa contratante. Además, el contrato de arrendamiento de servicios supone que:

  • El servicio realizado puede llevarse a cabo por personal a cargo del prestador, salvo pacto en contrario.
  • Existe una organización empresarial por parte del prestador con medios propios.
  • El prestador es independiente, fija su horario y organiza su jornada.

Por último señalar que existen también servicios prestados en régimen de derecho administrativo, como es el caso de los funcionarios o de los contratos realizados por los entes públicos conforme a la Ley 9/2017, de 8 de noviembre, de Contratos del Sector Público.

¿Quieres saber si en tu caso concreto el contrato de arrendamiento de servicios o el de trabajo es el indicado? Consulta a Abogados expertos en derecho Mercantil o en Derecho Laboral. Podrán resolver tus dudas y ponerte al día de la interpretación jurisprudencial de la existencia o no de ajenidad o dependencia en cada momento.

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