¿Cómo acoger niños refugiados en casa?

Acoger a niños refugiados en casa.

La Convención de Derechos del Niño de 1989 reconoce a todos los niños, con independencia de su situación migratoria, el derecho a un nivel de vida adecuado para logar el desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social que les corresponde según su edad, protegiéndoles de cualquier clase de explotación, violencia o abuso. La forma de dar cumplimiento a esta normativa y a otras muchas que a nivel internacional defienden a los menores, pasa por preguntarnos en muchas ocasiones ¿Cómo acoger a niños refugiados en casa?

Vamos a tratar sobre esta cuestión y a intentar dar respuesta a las preguntas más frecuentes que se suelen suscitar al respecto.

Quiero acoger a un niño refugiado ¿Podría hacerlo?

Lo primero que debemos tener claro es qué es un refugiado, entendiendo por tal toda persona que por razón de su raza, religión, ideas políticas, nacionalidad, pertenencia a un grupo social, por su género y orientación sexual, se encuentra fuera del país de su nacionalidad, y no puede o no quiere regresar por miedo a su persecución, así como el apátrida en la misma situación respecto del lugar de su residencia habitual.

Tras abandonar sus hogares, sus países y sus raíces huyendo de conflictos armados o de persecuciones, las familias y en particular los menores que se ven envueltos en tales situaciones, necesitan imperiosamente llegar a un lugar en el que se les garanticen sus derechos internacionalmente consagrados en grandilocuentes textos como la Declaración de Derechos del Niño, la Convención de Ginebra sobre los derechos de los refugiados, la Ley de Asilo o la Directiva Europea sobre Acogida 2013/33UE, todas ellas de aplicación en la mayoría de los países de nuestro entorno y por su puesto el nuestro.

Dada la especial vulnerabilidad de los menores, los niños refugiados tienen un marco reforzado de protección en todos los textos legales mencionados, pero en la práctica no es así.

En nuestro país la Ley de Protección Jurídica del Menor, establece que todos los niños extranjeros que se encuentren en España, tienen derecho a la educación, asistencia sanitaria y prestaciones y servicios sociales básicos en las mismas condiciones que los menores españoles. Del mismo modo establece que las políticas públicas tendrán como objetivo lograr su plena integración en la sociedad española.

En España, la acogida de niños refugiados se realiza a través de dos canales distintos según que los niños entren en nuestro país, solos o acompañados de sus familiares:

Niños que llegan junto con sus familiares

Son recibidos dentro del sistema de acogida, siempre que carezcan de recursos económicos propios.

En tales casos la gestión corresponde a la Secretaría General de Inmigración y Emigración del Ministerio de Seguridad Social.

Se procura por todos los medios mantener la integridad familiar, por tanto en estos casos la acogida de los niños en domicilios de particulares es bastante inusual.

Niños que llegan solos

En tales casos no son recibidos dentro del sistema de centros de acogida de refugiados, aun cuando hayan solicitado asilo; estos niños pasan a ser tutelados por las entidades que cada Comunidad Autónoma designe al respecto.

Normalmente son alojados en centros de protección de menores en situación de desamparo o en hogares privados que pertenecen a la bolsa de familias de acogida, opción mucho más deseable y que mejor cumple con el deber de velar por el interés superior del menor, ya que evita la insitucionalización de su situación y les procura un ambiente más familiar.

En este caso sí sería posible promover el acogimiento familiar.

¿Por qué acoger a niños refugiados?

Para responder a esta pregunta solo hace falta apelar al sentimiento de humanidad más esencial. Estamos hablando de niños y niñas que llegan solos desde lugares muy lejanos, cuyos padres y hermanos o bien han muerto o bien no pueden acompañarles de ninguna manera.

Se trata de niños y niñas, que para llegar a nuestro país han tenido que sufrir demasiadas vicisitudes y que proceden de entornos en los que no eran más que víctimas de conflictos armados, abusos, explotación, tortura o trato inhumano o degradante.

En cierto modo es una obligación moral procurarles lo antes posible un ambiente familiar y seguro, unas condiciones salubres, alimentación, educación, asistencia sanitaria y psicológica etc.

El grado de necesidad de estos niños es absoluto y el sufrimiento que han soportado tanto, que no todo el mundo está capacitado para llevar a cabo un acogimiento familiar. Es por ello que se precisa de una capacidad de entrega y disponibilidad plena, de ahí que la cualificación como idóneo para llevar a cabo esta labor, requiere de un mayor grado de exigencia por parte de las entidades públicas.

¿Qué dificultades pueden encontrarse los niños refugiados en los países acogedores?

La primera dificultad que se encuentran es la idiomática, el porcentaje de niños refugiados que conocen nuestra lengua es ínfimo. En el mejor de los casos tendrán ciertos conocimientos de inglés o francés.

Esto hace exigible instruirles progresivamente en el castellano, o lengua en la que vayan a recibir la formación académica, con el fin no ya de obtener excelentes resultados en sus calificaciones, sino básicamente integrarles en el entorno del resto de menores con los que se relacionen, evitando situaciones de asislamiento.

La familia de acogida debe tener en cuenta esta gran dificultad e intentar superarla.

También se erige como una gran dificultad el acervo cultural que les acompaña, y que supone en muchos casos hábitos, creencias, costumbres muy arraigadas en los menores refugiados, que han de ser respetadas por la familia de acogida, pero que al mismo tiempo no puede suponer una barrera que les aisle en su relación diaria. La tolerancia y la empatía serán claves en este aspecto por parte de la familia de acogida.

Por otro lado, la asistencia sanitaria y psicológica es clave, la primera por cuanto que se pueden arrastrar enfermedades o dolencias no detectadas o atendidas debidamente en sus países de origen y que la familia de acogida debe acometer; y la segunda la asistencia psicológica es esencial en dos sentidos, para facilitar la adaptación al nuevo entorno del niño y también para poner en tratamiento traumas ocasionados por las situaciones de las que proceden.

A todo lo anterior hay que sumar el incomprensible desprecio que algún sector social profesa a los que vienen de otros países, sobre todos si son pobres. Esta xenofobia encrudece aún más el asilamiento de los niños refugiados.

¿Cómo acoger a niños refugiados en casa?

Cada Comunidad Autonóma dispone de normativa sobre la acogida de niños refugiados, que pasan esencialmente por la formalización de una solicitud, así como cumplir los requisitos precisos para se considerado como idóneo. Será preciso aportar la documentación que acredite reunir las condiciones requeridas en materia de entorno estable y disponibilidad para desempeñar esta labor.

Sobre esta materia existen organismos como ACNUR, que como agencia de las Naciones Unidas en materia de los Refugiados proporciona abundante información al respecto.

Otras formas de ayudar a los niños refugiados

Al margen de la opción de acoger a niños refugiados en tu casa, existen otras posibilidades como es la ayuda económica que se pueda proporcionar mediante donativos para ONGS u organismos como ACNUR que trabajan arduamente en esta materia, existen otras posibilidades de colaborar con los niños refugiados directamente, que pasan por la especialización profesional. Así se podrán prestar servicios como profesor de idiomas, psicólogo, monitor de tiempo libre, enfermería, sanidad, profesor particular etc.

Todas estas colaboraciones se organizan y proporcionan por parte de las instituciones mencionadas, por lo que quien desee contribuir en estas parcelas debe ponerse en contacto con ellas directamente.

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