Delito de autoblanqueo

Abogados de blanqueo de capitales

El delito de blanqueo de capitales consiste en introducir en el “circuito legal del dinero” bienes procedentes de la comisión de delitos, con la finalidad de ocultar el origen ilícito de los mismos. Cuando tal conducta la lleva a cabo la misma persona que ha cometido el delito del que provienen esos bienes se denomina “autoblanqueo”.

El autoblanqueo ha sido una figura delictiva discutida en la doctrina y la jurisprudencia pues, según el caso, resulta complicado discernir si estamos ante la comisión de un nuevo delito, distinto al inicialmente cometido y del que provienen los bienes, o si en realidad se trata de un aprovechamiento de los bienes obtenidos del primer delito cometido y no procede, en consecuencia, la condena por blanqueo.

Para dar respuesta a tal cuestión y determinar qué concretas conductas son las constitutivas de autoblanqueo, es necesario analizar los antecedentes que han llevado a la regulación actual del delito de blanqueo, así como las interpretaciones jurisprudenciales al respecto.

Regulación actual del delito de blanqueo de capitales.

El delito de blanqueo de capitales se encuentra tipificado en el art. 301.1 del Código Penal (en adelante C.P.), derivando de su comisión la imposición de las penas de 6 meses a 6 años de prisión y multa del tanto al triplo del valor de los bienes.

En la actualidad, pueden cometer este delito tanto personas físicas como jurídicas, después de la introducción en el año 2010 de la responsabilidad penal de las personas jurídicas en nuestro país, pudiendo imponerse a las entidades por la comisión de este delito penas de multa de 2 a 5 años, si el delito cometido por la persona física tiene prevista una pena de prisión de más de 5 años, y multa de 6 meses a 2 años en el resto de los casos. También pueden imponerse, atendiendo a las circunstancias del caso y a las reglas contenidas en el art. 66 bis C.P. la disolución de la persona jurídica o su intervención judicial (art. 302 C.P.).

Este delito puede cometerse también por imprudencia grave, imponiéndose en tal caso la pena de prisión de seis meses a dos años y la multa del tanto al triplo.

Antecedentes del autoblanqueo.

Con anterioridad a la reforma del Código Penal operada en el año 2010 por la Ley Orgánica 5/2010, de 22 de junio, el artículo 301 C.P. no recogía expresamente que el sujeto activo del delito pudiera serlo la persona que había cometido el delito del que procedían los bienes objeto de blanqueo, lo que dio lugar a numerosas interpretaciones sobre si esta persona podía cometer el delito de blanqueo de capitales respecto de un delito antecedente cometido por él mismo.

La jurisprudencia se dividió, surgiendo interpretaciones en ambos sentidos, unificándose el criterio en el Acuerdo del Pleno no Jurisdiccional de la Sala Segunda del Tribunal Supremo de 18 de julio de 2006, que abrió la puerta a penar el autoblanqueo, concluyéndose que el art. 301 C.P. no excluye, en todo caso, el concurso real con el delito antecedente, si bien con ello no se daba una respuesta rotunda a esta cuestión.

Fue en el año 2010, con la reforma del art. 301 C.P., cuando se introdujo expresamente en la redacción típica de dicho precepto, que tal delito puede ser cometido por la persona que ha cometido el delito antecedente.

Dicha reforma del año 2010 también incluye que el delito de blanqueo de capitales puede cometerse por la posesión y utilización de los bienes procedentes del delito, haciendo surgir nuevas dudas interpretativas al respecto de si la persona que comete el delito antecedente, también comete el delito de blanqueo por, simplemente, portar el “botín” obtenido, o si lo comete al comprar con el dinero obtenido del delito, por ejemplo, un kilo de filetes de tercera en la carnicería.

Estado actual de la cuestión.

Para determinar qué conductas pueden ser constitutivas de blanqueo y cuáles no, debemos fijarnos en la redacción actual del art. 301 C.P., al establecer que comete el delito de blanqueo de capitales:

El que adquiera, posea, utilice, convierta, o transmita bienes, sabiendo que éstos tienen su origen en una actividad delictiva, cometida por él o por cualquiera tercera persona, o realice cualquier otro acto para ocultar o encubrir su origen ilícito, o para ayudar a la persona que haya participado en la infracción o infracciones a eludir las consecuencias legales de sus actos, será castigado con la pena de prisión de seis meses a seis años y multa del tanto al triplo del valor de los bienes”.

El ánimo de ocultación es la clave para determinar si nos encontramos ante un supuesto de autoblanqueo o no, pues es el elemento esencial en base al cual deben interpretarse las conductas recogidas en el art. 301 C.P., ya que el blanqueo pretende incorporar esos bienes al tráfico económico legal y la mera adquisición, posesión, utilización, conversión o transmisión constituye un acto neutro que no afecta por sí mismo al bien jurídico protegido (STS, Sala Segunda, nº 265/2015, de 29 de abril).

Esa misma sentencia establece que en ningún caso podrá considerarse autoblanqueo, por ejemplo, la posesión de un cuadro o una joya por el mismo que los ha robado o la utilización de un vehículo de motor por el mismo que lo ha sustraído, pues lo determinante es la finalidad de ocultar o encubrir la procedencia ilícita de los bienes.

Tampoco constituye autoblanqueo la utilización de los frutos del delito precedente en la compra de bienes para atender a las necesidades vitales cotidianas (STS, Sala Segunda, nº 809/2014, de 26 de noviembre).

En conclusión, el autoblanqueo se comete cuando una persona lleva a cabo alguna de las conductas tipificadas en el art. 301 C.P., respecto de los bienes obtenidos de un delito anterior cometido por él y con la finalidad de ocultar el origen ilícito de los mismos. En tal caso no habrá infracción alguna del principio non bis in idem, pues su conducta excede de la mera fase de aprovechamiento del delito y podrá ser condenado también por blanqueo de capitales.

Como siempre, si has sido acusado de un delito de blanqueo de capitales, no dudes en contratar a uno de los mejores abogados especialistas en delito de blanqueo de capitales.

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