¿Para qué sirve y cómo funciona un aval?

¿Para qué sirve un aval?

Cuando una persona solicita un crédito, se compra una casa o un coche o incluso cuando se alquila un piso, la necesidad de un aval siempre aparece.  En este ámbito suelen usarse expresiones como “aval bancario”, “hipotecario”, “financiero”, “contrato de alquiler” “económico”.

Pero los avales no son solo un tema de finanzas, sino que también son parte de la jerga jurídica y laboral. Es así que se menciona el  “aval internacional”, “aval código civil”, “aval estado”, “aval técnico”. 

Esta extensión del uso hace que todo el mundo tenga una idea general de este término. Sin embargo, es importante conocer detallada y precisamente qué es, cuando se necesita, cuál es su alcance y cuáles son los compromisos de quien avala y de quien es avalado.

¿Qué es un aval?

Es una garantía de que alguien se hará cargo de las obligaciones contraídas por una persona, en caso de que esta no lo haga.  Ante el incumplimiento de una obligación de la persona beneficiaria del aval,  la persona que avala, el avalista,  la asume como propia.

Un concepto claro es la definición del Banco de España, es esta: “Un aval es una forma de garantizar o asegurar el cumplimiento de obligaciones”.  Se trata de un contrato por el que una persona física o jurídica garantiza el cumplimiento de obligaciones de otra, si esta no lo hace. Con su firma, el avalista se compromete a asumir los compromisos y la deuda del avalado. 

Características

Cuando se establece se genera un vínculo entre tres figuras: el avalista o avalador,  el avalado y la entidad ante la cual se realiza el compromiso. El avalista es la persona física o jurídica que garantiza que cumplirá con las obligaciones de la persona  a la que brinda su aval si esta no lo hace. El avalado es el titular de la obligación,  la persona beneficiaria del aval.

El caso más frecuente de avales es el de los préstamos. Cuando se actúa frente a un banco como aval de alguien que solicitó un préstamo,  se está asumiendo las mismas obligaciones que el titular en caso de que incurra en impago. Es el aval bancario.

El avalista pasa a estar en el registro de CIRBE, entidad de Central de Riesgos del Banco de España. En este registro se encuentran todas las operaciones crediticias. ¿Qué incidencia tiene estar en el CIRBE?  Si el avalista necesita a su vez solicitar un crédito, este registro será tenido en cuenta como un riesgo para la aprobación.

En caso de que el avalista no pague, pasa a integrar la lista de morosos y si la deuda se prolonga, se  puede llegar hasta un embargo de bienes.  Otro dato interesante: si el avalista fallece, el aval se hereda, es decir, se transmite a los herederos. Todos datos a tener en cuenta a la hora de decidir prestarse a ser aval en una operación.

¿Cuál es su función?

La función de los avales es asegurar el cumplimiento de una deuda u obligación.  En caso de que el titular no pague, el acreedor le reclamará el pago correspondiente.  Se incluirán los correspondientes intereses por demora.  Pero si la persona no responde se ejecuta el aval. De esta manera, toda persona o entidad que realiza un préstamo exigiendo un aval, se asegura el cobro de la deuda.

¿Qué tipos existen?

Se pueden clasificar atendiendo a criterios diferentes.

  • Según el emisor: Se reconocen dos tipos:
    • Personal.  Es un tipo muy habitual  en créditos comunes y en financiación en comercios.
    • Bancario, supuesto en que una entidad financiera asume el compromiso de la deuda.
  • Según la obligación garantizada: Por un lado está el económico, que garantiza pagos de dinero por préstamos, ventas o servicios realizados.  También es posible reconocer el técnico. No es un aval financiero, sino que garantiza la ejecución de trabajos o servicios de acuerdo a un compromiso contraído.
  • Otro tipo de aval de uso frecuente es el aval de propiedad. Es el típico caso en el que se pone un inmueble o vehículo como garantía.

Aval público por el coronavirus

Esta situación eventual ha surgido como una medida del gobierno para hacer frente a los perjuicios del coronavirus en la economía. Se trata de avales públicos con los que se busca garantizar la liquidez de las empresas y autónomos.  Prestarse como avalista de una persona es un acto de confianza. Por lo tanto, la sugerencia es asegurarse primero si están dadas las condiciones para que la persona a la que se avala cumpla con sus obligaciones. De lo contrario, el avalador tendrá que asumirlas.

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