Blanqueo de capitales

REGULACIÓN ADMINISTRATIVA

El blanqueo de capitales se encuentra regulado administrativamente en la Ley 10/2010, de 28 de abril, de prevención del blanqueo de capitales y de la financiación del terrorismo.

Dicha norma se ha visto modificada por el Real Decreto-ley 7/2021, de 27 de abril que traspone la Directiva (UE) 2018/843 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 30 de mayo de 2018.

Esta norma recoge las medidas de prevención que deben adoptar los sujetos obligados por la misma para evitar el blanqueo de capitales y/o la financiación del terrorismo.

El incumplimiento de las medidas de prevención establecidas en esa norma puede dar lugar a sanciones económicas por importe, como mínimo, de 150.000 € y que pueden alcanzar los 10.000.000 € o, de resultar un importe mayor, el 10% del volumen de negocios anual de la entidad.

EL DELITO DE BLANQUEO DE CAPITALES

El delito de blanqueo de capitales se encuentra tipificado en el art. 301.1 del Código Penal (en adelante C.P.), derivando de su comisión la imposición de las penas de 6 meses a 6 años de prisión y multa del tanto al triplo del valor de los bienes.

Pueden cometer este delito tanto personas físicas como jurídicas, después de la introducción en el año 2010 de la responsabilidad penal de las personas jurídicas en nuestro país, pudiendo imponerse a las entidades por la comisión de este delito penas de multa de 2 a 5 años, si el delito cometido por la persona física tiene prevista una pena de prisión de más de 5 años, y multa de 6 meses a 2 años en el resto de los casos. También pueden imponerse, atendiendo a las circunstancias del caso y a las reglas contenidas en el art. 66 bis C.P. la disolución de la persona jurídica o su intervención judicial (art. 302 C.P.).

Este delito puede cometerse también por imprudencia grave, imponiéndose en tal caso la pena de prisión de seis meses a dos años y la multa del tanto al triplo.

AUTOBLANQUEO

El autoblanqueo consiste en la introducción en el “circuito legal del dinero” de bienes procedentes de la comisión de delitos, con la finalidad de ocultar el origen ilícito de los mismos, por parte de la misma persona que ha cometido el delito del que provienen esos bienes.

En el año 2010, con la reforma del art. 301 C.P., se introdujo expresamente en la redacción típica de dicho precepto, que tal delito puede ser cometido por la persona que ha cometido el delito antecedente.

Pero no siempre que el autor de un delito lleva a cabo alguna de las conductas constitutivas de blanqueo de capitales comete este delito, sino que el autoblanqueo se comete cuando una persona lleva a cabo alguna de las conductas tipificadas en el art. 301 C.P., respecto de los bienes obtenidos de un delito anterior cometido por él y con la finalidad de ocultar el origen ilícito de los mismos. Por tanto, el elemento definitorio del autoblanqueo es el ánimo de ocultación.

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