¿Qué es el delito de exhibicionismo del Código Penal español?

El delito de exhibicionismo.

Nuestro ordenamiento jurídico se presenta como una garantía de protección frente a diversos ataques que afectan a nuestros menores y que atentan contra su libertad e indemnidad sexual. Entre tales conductas delictivas podemos situar al delito de exhibicionismo.

Vamos a dedicar este artículo al delito de exhibicionismo y provocación sexual. Analizaremos su contenido y las sanciones que le corresponde, tanto por la vía judicial como por la vía administrativa.

¿En qué consiste el delito de exhibicionismo y provocación sexual?

Se encuentra regulado en los artículos 185 y 186 del Código Penal. Dentro del Capítulo IV del Título VIII relativo a los delitos contra la libertad e indemnidad sexual.

El delito de exhibicionismo castiga aquellas conductas obscenas y lúbricas de contenido erótico, que se llevan a cabo ante menores o incapaces.

Conductas que por su gravedad pueden suponer un ataque a la estabilidad emocional o psíquica de su víctima.

Para el Consejo de la Unión Europea, estos actos suponen una violación de los derechos humanos así como un ataque frontal al derecho específico de los niños a una educación y desarrollo adecuada.

En nuestro entorno legislativo la Ley Orgánica de Protección del Menor 1/1996 de 15 de enero atribuyen a los poderes públicos la obligación de velar por la protección de los menores.

En el mismo sentido se pronuncia la Convención de Derechos del niño de 20 de noviembre de 1989. Texto aprobado por las Naciones Unidas.

Todas las instituciones, tanto a nivel nacional como internacional, encargadas de velar por los derechos fundamentales de los menores sancionan todos aquellos actos o conductas que traten de involucrarles de cualquier modo, en actos de contenido sexual.

En este sentido se pronunció el Consejo de la Unión Europea a través de Decisión Marco de 22 de diciembre de 2003. Resolución en materia de la lucha de la Unión Europea contra la explotación sexual de los menores así como en el ámbito de la pornografía infantil.

¿Cuál es el bien jurídico protegido?

El Código Penal dedica el título VIII del Capítulo IV a los delitos contra la libertad e indemnidad sexual.

En el caso concreto del delito que nos ocupa hay que entender que las víctimas de estas conductas son menores de edad o incapaces, por tanto se trata de proteger su bienestar emocional y psíquico y el derecho que les corresponde a un desarrollo y educación acorde con su edad, que en definitiva se corresponde con la indemnidad sexual de los menores y personas con discapacidad como sujetos destinatarios de una protección más exhaustiva.

El definitiva se protege el interés del menor en el sentido previsto en la Convención de los Derechos del Niño.

¿Cuál es la conducta delictiva?

Se contemplan en el Código Penal, mediante los artículos 185 y 186 dos tipos delictuales diferentes.

Artículo 185 del Código Penal

Castiga aquellas conductas que consistan en realizar u obligar a realizar a un tercero actos obscenos y ofensivos que se lleven a cabo mediante exhibición de naturaleza sexual ante un menor o persona con discapacidad, con la finalidad de provocar a la víctima.

Por exhibicionismo, se entiende no sólo aquellos actos que impliquen mostrar de forma sorpresiva órganos sexuales del actor, sino también la práctica de cualquier actividad lúbrica en presencia de menores o discapacitados.

Artículo 186 del Código Penal

Sanciona aquellas conductas que pretendan la venta, difusión o exhibición de material pornográfico a menores de edad o personas discapacitadas.

Implica por tanto todo acto por el que se haga llegar a un menor o incapaz este tipo de documentación.

Para el Tribunal Supremo, hablamos de material pornográfico no para referirnos a partes específicas de una obra literaria, reportaje gráfico, o artículo en los que impere el contenido sexual, sino para hacer referencia a aquellas obras en las que todas sus páginas redundan en este tema prescindiendo de cualquier valor ético o artístico o careciendo de una finalidad educativa o informativa. Así lo pone de relieve en sentencia de 22 de marzo de 1983 entre otras.

Conductas dolosas

Tanto en uno como en otro precepto nos encontramos ante conductas que parten de la clara intencionalidad de su autor.

Por tanto han de estar regidas por el dolo en el sentido de que su autor tiene conciencia y voluntad de dañar la indemnidad sexual de sus víctimas.

No responde a una imprudencia o error. Pudiera darse error en cuanto a la edad del sujeto pasivo, en tal caso corresponderá a quien cometa estos actos probar en vía judicial las razones que le indujeron a pensar que su víctima era mayor de edad.

Las víctimas: menores o incapaces

Llama la atención el término empleado por el Código Penal «incapaces» con el se está refiriendo al criterio que se sigue en su artículo 25.

Según este precepto será incapaz en el ámbito penal, aquella persona que adolezca de una enfermedad de forma persistente que le impide gobernarse a sí mismo, con independencia de si tal enfermedad a sido objeto de una declaración previa de incapacidad por un tribunal civil.

En cuanto al concepto de menor, debemos acudir al previsto en la Ley de Protección Jurídica del Menor, LO 1/1996 de 15 de enero.

Esta norma incluye en su ámbito no sólo a menores de 18 años españoles, sino también a los que se encuentren, sea cual sea la forma legal o ilegal de su presencia, en territorio español.

Consecuencias penales de su comisión

El delito de exhibicionismo y provocación sexual se castiga en nuestro ordenamiento jurídico con penas de prisión que oscilan entre los seis meses y un año. Pena que en su caso podrán ser de multa de 12 a 24 meses.

Infracción administrativa por exhibicionismo

La Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana, Ley Orgánica 4/2015 de 30 de marzo, describe en su artículo 37.5, en la categoría de infracción leve, todas aquellas conductas que supongan un ataque directo al derecho a la libertad o indemnidad sexual, así como los que supongan exhibición obscena, siempre y cuando no constituyan un delito de los previstos en el código penal.

Nos encontramos por tanto ante actos de exhibicionismo cuyos destinatarios víctimas no sean menores de edad o incapaces.

Por tanto si la exhibición o provocación se dirige a mayores de edad, la forma de sancionarlos será la vía administrativa.

El cauce para perseguirlos será mediante denuncia ante la comisaría o puesto de la Guardia Civil.

Las multas que corresponden en tales supuestos oscilan entre los 100 y los 600€.

En muchas ocasiones este tipo de conductas se llevan a cabo por parte de personas con afecciones psicológicas de diversa consideración, por lo que no es recomendable el enfrentamiento o reproche directo, sino solicitar que sean los cuerpos y fuerzas de seguridad quienes asuman el control, recavando en ocasiones la intervención de servicios médicos o sociales.

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