Falta de consenso en gastos extraordinarios sobre la custodia de hijos

Gastos custodia hijos

La determinación de qué debe considerarse gasto extraordinario, resulta bastante polémica entre los padres separados o divorciados. Es este un concepto jurídico, que pese a estar frecuentemente delimitado y pormenorizado por la jurisprudencia, no se asienta con claridad entre los padres afectados. Dichos padres atienden a criterios propios y generalmente económicos para atribuir tal condición a diversos gastos de sus hijos, suscitándose con ello no pocas controversias que en suelen finalizar en los juzgados de familia.

Vamos a dedicar este artículo a aclarar cuál es el punto de vista de nuestros tribunales al respecto y sobre todo, a concretar qué dice la Ley sobre esta materia.

¿Qué se consideran gastos extraordinarios en Derecho de Familia?

Para llegar a comprender qué entiende la Ley por gasto extraordinario, resulta bastante efectivo entender primero qué son los gastos ordinarios.

Nos referimos a aquellos casos en los que se ha producido previamente un procedimiento de separación o divorcio, en el caso de parejas que hubieran contraído matrimonio, o de guarda y custodia y demás medidas paterno filiares, para las parejas no casadas. Existiendo en ambos casos una sentencia que regula la situación de los hijos comunes.

En dichas sentencias se fijará, bien sea de mutuo acuerdo o de forma contenciosa para los casos en los que no hay consenso posible, el importe de la pensión por alimentos que uno de los progenitores abonará para el sustento de sus hijos.

La pensión por alimentos, prevista en el artículo 142 del Código Civil, será aquella cuantía con la que se contribuirá, según las circunstancias y necesidades del hijo pero también del progenitor obligado a su pago, al sustento, vestido, habitación, asistencia médica o educación de alimentado.

Esta pensión se destina por tanto al pago de los gastos ordinarios. En cambio deben considerarse gastos extraordinarios aquellos que no tienen una frecuencia constante o periódica, aquellos imprevisibles pero que cuando surgen son necesarios, tales como los que se derivan de largas enfermedades, operaciones quirúrgicas, tratamientos o prótesis dentales.

Normativa actual y jurisprudencia

La regulación de esta materia en nuestro Ordenamiento Jurídico, la encontramos en el Código Civil, artículos tales como el 93 o 142.

El Tribunal Supremo, asentó mediante dos sentencias de especial peso, los criterios para discernir cuando estamos ante gastos extraordinarios. Así, la Sentencia 579/2014 de 15 de octubre, aclaro que los gastos que surgen al inicio de cada curso escolar (libros, uniformes, material escolar etc) deben ser considerados como gastos ordinarios por ser gastos precisos para la educación, sin ellos no podría darse la enseñanza básica, pero sobre todo por su periodicidad anual.

En idéntico sentido se manifeista la Sentencia 557/2016 de 21 de septiembre, dictada por la Sala 1ª del Tribunal Supremo. Se exige por tanto que reúnan tres requisitos básicos: imprevisibles, necesarios y no periódicos desde el punto de vista temporal.

Nuestra Jurisprudencia menor, es decir la que surge de las Audiencias Provinciales, también se ha pronunciado en multitud de ocasiones sobre esta materia. Podemos destacar Sentencias como las de la Audiencia Provincial de Madrid de 6 de octubre de 2004, que en materia de estudios, solo considera extraordinarios gastos como los correspondientes a los viajes de estudios al extranjero para perfeccionar idiomas.

Por su parte la Audiencia Provincial de Cuenca, en Sentencia de 20 de enero de 1998, afirma que nos encontramos ante gastos extraordinarios cuando estos surgen de forma esporádica y que previsiblemente no van a repetirse o si lo hacen será imprevisiblemente.

Pensión por alimentos y otros gastos durante el estado de alarma

Pese a las dificultades económicas que esta terrible pandemia está sembrando en cada rincón de nuestro país, debemos partir de la base de que las sentencias han de cumplirse en sus propios términos. Su incumplimiento constituye un delito y además genera el derecho en el otro progenitor a incoar una demanda de ejecución.

Por tanto la primera respuesta, lanzada genéricamente sin atender a la casuística y a la necesaria individualización de los supuestos, será que no se debe dejar de pagar la pensión por alimentos. Cosa distinta es que los progenitores entre sí llegaran a un acuerdo para adecuar la pensión a la nueva capacidad del alimentista en ERTE, paro, etc.

En caso de acuerdo para la reducción de la pensión es más que aconsejable acudir a los juzgados y presentar demanda de modificación de medidas, que remplace la anterior sentencia y la acomode al acuerdo alcanzado.

Por otro lado no debe olvidarse que el progenitor que tiene consigo a los menores no pueden nunca renunciar a la pensión de alimentos. Se trata de un derecho inalienable de los hijos sobre el que no tiene derecho de decisión.

Soluciones a la falta de consenso

Para poder reclamar al otro progenitor el pago proporcional que le corresponda de los gastos extraordinarios, es necesario que quien los proponga, recabe previamente del otro su consentimiento expreso o tácito, salvo que sean especialmente urgentes en cuyo caso se le abren tres posibles caminos:

  • Abonarlos íntegramente en solitario.
  • Solicitar del órgano judicial una resolución que le conceda la condición de gasto extraordinario y por tanto la exigibilidad al otro progenitor.
  • O bien la solución mixta por la que pagará de forma provisional la totalidad del importe y al mismo tiempo requerirá autorización del órgano judicial para recuperar parte de su importe si le da la razón en su planteamiento.

Sólo si no son gastos necesarios ni urgentes y no existe consenso, deberán ser abonados unilateralmente por quien los proponga.

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