¿Cómo puedo solicitar la nulidad matrimonial eclesiástica?

La nulidad matrimonial eclesiástica

Ante una crisis matrimonial, la mayoría de las parejas afectadas por tal situación piensan inmediatamente en la vía del divorcio como único cauce para poner fin y al mismo tiempo regularizar la multitud de circunstancias que rodean a su decisión, pero existen otras opciones legales a considerar, como es el caso de la nulidad matrimonial civil y en determinadas ocasiones la nulidad matrimonial eclesiástica. A esta última vamos a dedicar el presente artículo con el afán de resolver aquellas dudas más frecuentes que giran entorno a este tema.

Condiciones para iniciar un proceso de nulidad eclesiástica

La nulidad matrimonial supone declarar que el matrimonio nunca ha tenido lugar, no se celebró y no produjo efectos. En el ámbito de la nulidad matrimonial eclesiástica nos circunscribimos al ámbito de los matrimonios celebrados canónicamente, por la iglesia, y por tanto la consecuencia inmediata que traerá consigo dicha declaración de nulidad es que los afectados por la misma quedan liberados del impedimento de contraer nuevamente matrimonio canónico.

Las condiciones precisas para que se produzca esta declaración por parte de los Tribunales eclesiásticos suponen la concurrencia de alguna de las siguientes causas previstas en el Código Canónico:

Vicio en el consentimiento

Se reconocerá tal causa en los siguientes supuestos:

  1. En los que una o ambas partes carezcan de la suficiente capacidad para prestar el consentimiento, bien por que no dispongan del necesario uso de la razón, por padecer defecto que afecte a la discreción de juicio o por otras razones de orden psicológico.
  2. También se reconocerá vicio en el consentimiento en aquellos supuestos en los que uno o ambos contrayentes ignoraban las obligaciones y derechos consustanciales al matrimonio. Desconocían qué entrañaba el matrimonio.
  3. Ante el error en la identidad de la otra persona o de sus rasgos o características principales y que afectan directamente en la vida conyugal.
  4. En el caso de haber existido dolo para la obtención del consentimiento de una de las partes.
  5. En los supuestos en los que el matrimonio se celebró bajo condición relacionada con un hecho futuro o incierto.
  6. O en aquellas situaciones en las que se prestó el consentimiento bajo el yugo de violencia o miedo grave a una consecuencia posterior.

Defectos de forma

Resulta muy inusual que se produzca esta causa hoy en día, las razones serían las siguientes:

  1. Ausencia en el momento de la celebración del párroco que ha de llevarla a cabo.
  2. En los casos de matrimonio celebrado por poderes (no está presente uno de los cónyuges pero otorga poder notarial a una tercera persona para que físicamente lo sustituya en el acto de la celebración) cuando dichos poderes sean nulos.
  3. Cuando no hayan acudido los testigos necesarios para validar el acto.

Por existencia de impedimentos

Se reconocerá ante la concurrencia de las siguientes circunstancias:

  1. Por razón de la edad, en el caso de matrimonio celebrado siendo el hombre menor de 16 años y la mujer menor de 14 años. No obstante admite dispensa en determinados casos.
  2. Por la imposibilidad reconocida en uno de los cónyuges de mantener relaciones sexuales, que existiera previamente a la celebración del matrimonio y que sea irreversible. No debe confundirse con la esterilidad que no es causa de nulidad matrimonial eclesiástica, salvo que pueda encuadrarse en otras causas como el dolo o engaño, o en los casos de ignorarse esta circunstancia como cualidad esencial de la otra persona.
  3. Vigente matrimonio anterior.
  4. Diferencia de cultos religiosos profesados por cada uno de los cónyuges, así será nulo el matrimonio de un bautizado católico con alguien perteneciente a otra religión. Podría obtenerse dispensa en aquellos casos en los que uno de los contrayentes es católico y el otro es cristiano pero no católico.
  5. Sacerdotes y monjas, si bien pueden cesar en su condición y obtener permiso de la Sede Apostólica.
  6. En los casos en los que se haya cometido delito con el objetivo último de contraer matrimonio, como puede suceder en los casos de raptos, o en los asesinatos del cónyuge anterior de la otra parte.
  7. Por razón del parentesco entre los contrayentes, así será nulo el matrimonio entre padres e hijos o hermanos (tanto biológicos como adoptivos). Igualmente será nulo el matrimonio celebrado entre tíos y sobrinos o primos entre sí, ahora bien en este supuesto cabe la posibilidad de obtener dispensa para su validez, al igual que en el caso de los matrimonios entre cuñados o nuera-suegro o yerno-suegra.

Precio de la nulidad matrimonial de la iglesia

Al respecto hay que decir que en el año 2015 el Papá Francisco dirigió dos cartas Motu propio al Sinodo Extraordinario para la Familia celebrado en aquellas fechas, con el objeto de simplificar la tramitación del proceso de nulidad matrimonial eclesiástica, pero también para promover las medidas que garanticen su gratuidad, con el fin de evitar que «se entremezclen intereses espirituales y económicos: eso no es de Dios».

Por tanto, en este ámbito existe la justicia gratuita y los llamados patronos estables que implican el acceso a los Tribunales rotales españoles sin aranceles o tasas a cargo de la iglesia.

Tema distinto será el concerniente a los honorarios correspondientes a los abogados rotales o procuradores privados que intervengan a nuestra elección y que como profesionales percibirán el pago de sus minutas, que en principio oscilarán entre los 1000 y los 2500 euros.

En todo caso, la diferencia esencial en el coste del proceso radicará en si la nulidad es instada de mutuo acuerdo entre ambas partes o si es contenciosa, en el primero de los casos se reducen significativamente los costes.

¿Cómo pedir la nulidad matrimonial eclesiástica?

Cualquiera de los cónyuges podrá instar la nulidad eclesiástica, no es necesario el consenso entre ambas partes, sin que constituya un impedimento el hecho de haber tenido descendencia común.

El órgano que conocerá del proceso de nulidad no serán los Juzgados civiles ordinarios, sino los del orden eclesiástico, los Tribunales rotales. Será preceptiva la intervención de abogado y procurador. El abogado tal y como dispone el Código Canónico en su canon 1483 además de ser católico deberá ser perito en derecho canónico y contar con la aprobación del Obispo, por tanto son abogados especializados y cualificados específicamente en esta materia.

En cuanto al procedimiento, podemos decir que en las cartas dirigidas por el Papa Francisco, además de la gratuidad del proceso se promovió la simplificación del procedimiento, diferenciándose tres procesos distintos a tal efecto: el ordinario, brevior y documental. Los dos primeros suponen una auténtica renovación procesal respecto del proceso vigente hasta ahora que databa del siglo XVI.

El procedimiento ordinario actual prescinde de la necesidad de una segunda sentencia confirmatoria y por tanto simplifica considerablemente tanto los trámites como el tiempo necesario para su conclusión.

El procedimiento brevior, es totalmente nuevo y supone atribuir al Obispo de la diócesis potestad resolutoria.

El documental, se refiere a los supuestos en los que existe una documentación irrefutable que acredita la existencia de causa de nulidad, basada en defectos formales nunca para vicios del consentimiento.

En todo caso sera preciso redactar una demanda a la que se acompañarán los documentos preceptivos (Partida de matrimonio, de bautismo, de nacimiento de los hijos etc) y aquellos en los que basemos la causa de la nulidad (certificaciones médicas, psicológicas, poderes notariales nulos etc) así como la relación de los testigos que apoyaran nuestros argumentos. Dicha demanda se someterá a la valoración previa que implique su admisión o rechazo. A continuación, tomando como modelo el proceso ordinario, se iniciará una fase de investigación o instructora cuyo resultado se publicará en las actas correspondientes tras lo que se iniciará una fase discusoria que supone la valoración de los alegatos de las partes, finalizando con la fase decisoria o resolutiva, en la que el órgano juzgador determinará si se ha llegado al convencimiento moral y jurídico que ampare la nulidad del matrimonio dictando en su caso la sentencia y decreto ejecutorio.

Dictada la sentencia que declara la nulidad matrimonial eclesiástica, se comunicará a las partes, a las parroquias donde conste la celebración del matrimonio para su anulación, así como a las parroquias donde tuvo lugar el bautismo de cada uno de ellos.

Contra dicha sentencia cabe recurso de apelación que habrá de interponerse en el plazo de quince días.

¿En qué consiste la nulidad matrimonial express?

Hablamos del proceso de nulidad express para referirnos al denominado procedimiento brevior, innovado a raíz de la carta del Papa Francisco a la que nos hemos referido con anterioridad y que se reserva para los supuesto más evidentes de nulidad.

Está supeditada a aquellos casos en los que la demanda es consensuada por ambas partes, o bien por una de ellas con el consentimiento de la otra, así como para los casos en los que no se requiere una investigación o instrucción más detallada, porque los hechos y circunstancias que rodean a las partes son evidenciadoras de la causa de nulidad.

En tales casos el órgano competente para conocer es el obispo de la diócesis en la que se celebró el matrimonio.

Las partes del procedimiento son esencialmente las mismas que en el caso del ordinario pero su agilización es muy superior sobre todo por cuanto que la fase instructoria se resume en una vista en la que se analizan los documentos y pruebas presentadas sin necesidad de acudir a periciales acordadas de oficio.

¿Es aplicable la nulidad obtenida al ámbito civil?

Las sentencias dictadas por los Tribunales eclesiásticos por las que se declara la nulidad de un matrimonio requieren para desplegar todos sus efectos en el orden civil de una previa homologación, tal y como recoge el Tribunal Constitucional en Sentencia 265/88 de 22 de diciembre, que a su vez se dirige al artículo VI.2 del Acuerdo sobre Asuntos Jurídicos concluido entre la Santa Sede y el Gobierno español.

Esta exigencia de control previo por parte de un Tribunal del Orden Civil, se llevará a cabo por los trámites previstos en la Ley de Enjuiciamiento Civil, en sus artículos 954 y concordantes.

En conclusión será perfectamente válida la sentencia de nulidad eclesiástica siempre que sea conforme a Derecho, y este control solo lo puede efectuar un tribunal competente de este orden.

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