Protección de Software, acciones eficaces

Protección de software

Es un tema que genera muchas dudas e interrogantes. El desarrollo de softwares y programas informáticos, ¿es susceptible a ser protegido mediante patentes o leyes de derecho de autor? ¿Se consideran inventos? ¿Qué acciones y pasos se pueden seguir para proteger adecuadamente este tipo de trabajos? A pesar que en la actualidad todos los ámbitos laborales y empresariales (también en otros campos) marchan a ritmo acelerado hacia el mundo digital, hay muchas lagunas en la materia.

En primera instancia, un software no es un ‘objeto’ que se pueda patentar. Es decir, no se consideran invenciones, por lo que no se documentan o certifican como algo nuevo. Sin embargo, hay una excepción: en los casos que estos sistemas producen lo que se conoce como ‘efecto técnico’.

¿Qué es un efecto técnico? En palabras sencillas, es cuando un sistema informático condiciona de manera directa los resultados obtenidos por algún equipo. O lo que es lo mismo, cuando el funcionamiento de una maquinaria digital o que funcione en línea, depende de la instalación y la aplicación de un software específico.

Por otra parte, también es importante conocer que los aspectos visuales de programas informáticos y páginas web sí pueden protegerse dentro de las leyes de Derechos de Autor. Específicamente en los apartados correspondientes a Diseño Industrial. La misma normativa que corresponde a las aplicaciones móviles.

El secreto empresarial y la necesidad de protegerlo

Abundan los relatos – ficticios y reales – en donde la revelación de secretos empresariales supone una tragedia. Y es que una de las prácticas – desleales, ilícitas – más comunes a nivel comercial y corporativo es el robo de información oculta y sensible. Cuya gestión representa una ventaja para quien la posee y que se llegó a ella de manera legal.

Desde marzo de 2019, la legislación española cuenta con un instrumento que da al secreto empresarial el mismo rango que los derechos de autor y la propiedad industrial. El referido texto (Ley 1/2019 de Secretos Empresariales) se basa en proteger el Know How (saber cómo). 

El texto de ley expresa de manera clara qué califica como secreto empresarial. Es “cualquier información o conocimiento, incluido el tecnológico, industrial, comercial, organizativo o financiero. De esta forma, la formulación de un olor, algoritmo, invenciones no patentables (o no patentadas), estrategias comerciales, planes financieros”. También las listas de clientes activos o potenciales con los que cuente una organización.

Pero para que se aplique la protección conferida en esta ley, hay que cumplir con ciertos requisitos. Uno de ellos es que la información no puede obtenerse o ser descubierta por medio de la simple observación o la ingeniería inversa. Otra variable es que las empresas u organizaciones dueñas de los secretos, tienen que contar con políticas internas destinadas al resguardo de esta confidencialidad.

Patentes de invención, implementación a través del PC

Los sistemas informáticos cuya implementación no depende exclusivamente de una PC no generan confusión. Por ejemplo: nadie cuestiona que un software destinado a ‘volar un avión’ es una invención. No ocurre lo mismo cuando la aplicación se limita solo a un ordenador personal.

La posibilidad de patentar o no estos sistemas depende, al igual que en los casos anteriores, de la generación de un efecto técnico. Este concepto no se aplica solamente cuando un programa consigue hacer que un avión despegue. O que cualquier máquina realice una acción específica. También incluye a los softwares que, aún utilizados solo en un ordenador personal, consiguen un resultado único y específico.

El Derecho de Propiedad Intelectual

Se trata de un concepto que tiene dos vertientes. El primero de ellos es el Derecho de Autor. Generalmente se relaciona con artistas. (escritores, cineastas, músicos, pintores, escultores, fotógrafos). De igual forma, esta protección se extiende desde el registro de la obra, hasta por 50 años después de la muerte del autor. También protege a quienes construyen softwares y programas para ordenadores personales

La segunda categoría que atañe al Derecho de Propiedad Intelectual es la Propiedad Industrial. Se incluirían en este concepto todos los signos distintivos de una marca o empresa, incluyendo su ubicación geográfica. El objetivo es propiciar una competencia leal y proteger a inventores, emprendedores y empresarios. Estimulando la inversión de capitales en estudios científicos y en el desarrollo de nuevas tecnologías.

El resguardo de los consumidores es otro punto esencial. No es un secreto que muchas corporaciones imitan deliberadamente a sus competidores, con el objetivo de confundir a los clientes potenciales. Claramente se podría considerar este tipo de acciones como competencia desleal.

Protección de software hacia dentro y hacia fuera

Este punto viene a resumir, de manera general, todo lo tratado en las líneas superiores. Proteger de manera efectiva y legal, la creación (y a los creadores) de un programa informático. Desde el momento en que se inicia su construcción (hacia dentro), hasta que está disponible al público. Para ello lo más eficaz es la consulta a un abogado especializado.

Lo primero busca identificar los recursos utilizados. A menos que se trate de un sistema 100% original, siempre se utilizan códigos y lenguajes previamente inventados. Sin importar si estos se están considerando como ‘código abierto’ o si se obtuvo alguna licencia. Así mismo, se hace referencia a la contratación de personal para el desarrollo de estos proyectos. Lo mismo que a los acuerdos de confidencialidad que se establezcan con estas personas.

La protección de un software hacia fuera se ejecuta al momento de la distribución y comercialización. Incluye el registro de Propiedad intelectual, tanto de manera presencial como online. Así como el acta notarial.

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