¿Qué es un punto de encuentro familiar?

Objetivos de un punto de encuentro familiar

Tras la ruptura de los progenitores con hijos menores, son varias las cuestiones a regular. Una de ellas es el desarrollo del régimen de visitas de los menores con el progenitor que no ostenta la custodia o con familia extensa. Hay ocasiones en que es conveniente  y recomendable que dicho régimen se desarrolle en un Punto de Encuentro.

Régimen de visitas y cumplimiento legal 

Una vez tomada la decisión de separarse, han de regularse una serie de cuestiones en relación los hijos, siendo estas:

  • Patria potestad.
  • Guarda y custodia (custodia ejercida de manera exclusiva por un progenitor o custodia compartida).
  • Régimen de visitas.
  • Atribución del domicilio familiar.
  • Pensión de alimentos.
  • Pensión compensatoria en su caso.
  • Disolución del régimen económico matrimonial si procede.

Todo ello deberá plasmarse en un documento denominado Convenio regulador, que en caso de pactarse de mutuo acuerdo habrá de ser homologado por el Juzgado. Y en caso de discrepancia lo determinará el Juez en la correspondiente Sentencia.

Dicho procedimiento habrá de hacerse defendido por abogado, recomendable que sea experto en derecho de familia, y representado por procurador. Pudiendo hacerse con una sola representación y defensa letrada en el caso de ser de mutuo acuerdo.

¿Por qué definir un punto de encuentro familiar?

Como hemos comentado, uno de los puntos a regular es el régimen de visitas y comunicación de los hijos con el progenitor que no ostente la custodia de los hijos menores habidos en la relación o bien de familia extensa de este. El régimen de visitas se configura como un derecho de los hijos, para que no pierdan la relación con el progenitor con el que no conviven.

Generalmente al progenitor que no ostenta la custodia de los hijos menores se le concede un régimen de visitas consistente en fines de semana alternos y un día intersemanal, así como la mitad de los periodos vacacionales de navidad, Semana santa y verano. Pudiendo pactarse otro reparto de tiempos por parte de los progenitores, siempre y cuando ello redunde en beneficio del menor.

Además del tiempo que el menor va a pasar con el progenitor no custodio, ha de acordarse los lugares de entrega y recogida (guardería, colegio, domicilio materno, punto de encuentro,…), horarios y la persona encargada de llevarlo a cabo.

Hay ocasiones en que puede determinarse la utilización del Punto de encuentro como lugar de:

  • Entrega y recogida de menores, para evitar así la relación entre los progenitores en conflicto.
  • Recogida y entrega con permanencia en el propio centro, desarrollándose la visita en el Punto de encuentro, siendo esta tutelada o supervisada por personal cualificado.
  • Visitas tuteladas o supervisadas fuera de las dependencias del centro cuando así lo aconsejen las circunstancias del caso.

¿Qué se entiende por punto de encuentro familiar? 

Es un recurso destinado a favorecer el derecho de los menores a relacionarse con sus progenitores o con familia extensa en casos de separación o divorcio, así como también en situaciones de acogimiento tanto residencial como familiar.

Se trata de espacios neutrales y seguros para facilitar el desarrollo del régimen de visitas de los menores con sus progenitores o familia biológica.

¿Quién puede solicitarlo y en qué supuestos? 

El acceso de una familia a un Punto de Encuentro Familiar se produce por derivación judicial o por el sistema de protección de menores.

Los Juzgados de Familia pueden acordar que se produzca el régimen de visitas a través de un PEF cuando se detecte una situación de riesgo, previo informe del equipo psicosocial, cuando sea solicitado por el Ministerio Fiscal, los propios progenitores o familiares que tengan reconocido un régimen de visitas.

También puede acordarlo un Juzgado de Instrucción o un Juzgado de Violencia sobre la Mujer, en el Auto concediendo Orden de Protección y acordando medidas civiles (entre las que se encuentra el régimen de visitas). En este último caso habrá de presentarse en el plazo de 30 días un proceso de familia en la jurisdicción civil, ya que de lo contrario las medidas civiles contenidas en la Orden de protección dejarán de estar vigentes.

Diversidad de situaciones familiares

Las familias destinatarias de este servicio suelen estar inmersas en algunas de las siguientes situaciones:

  • Presentar una alta conflictividad lo que impide llegar acuerdos que redunden en beneficio del menor. En casos de Orden de alejamiento la comunicación se hace muy difícil, al no poder haber comunicación entre los progenitores.
  • Ausencia de habilidades parentales en los progenitores o familiar con derecho a visitas.
  • Existencia de trastorno mental o toxicomanía que hagan necesaria la supervisión del régimen de visitas por personal cualificado.
  • Existencia de riesgo para el menor que haga necesario que se supervise por personal cualificado el desarrollo de las visitas. Por ejemplo: situaciones de maltrato físico o psicológico, ausencia de vinculación afectiva, situación de posible abuso sexual,…
  • Rechazo u oposición por parte de uno de los progenitores de que el menor se relacione con el otro progenitor o con la familia de este o rechazo del menor hacia uno de los progenitores o familiar que tenga reconocido régimen de visitas.
  • Ausencia de un espacio adecuado para el desarrollo del régimen de visitas.

Objetivos del PEF 

Dado que nos encontramos ante un recurso temporal, entre los objetivos de los Puntos de Encuentro están:

  • Favorecer la relación del menor con sus progenitores después de la separación o el divorcio, así como la relación con el progenitor que no ostente la custodia o con su familia.
  • Facilitar el diálogo entre los progenitores con el fin de llegar a acuerdos sobre el régimen de visitas, siempre que ello redunde en beneficio del menor.
  • Ayudar a los progenitores en el ejercicio de la coparentalidad apoyándoles para que puedan ejercitarla de forma autónoma.
  • Ayudar a los progenitores en el manejo de los conflictos relativos a los hijos.
  • Mejorar las habilidades parentales cuando sea necesario.
  • Proteger al menor, en el sentido de garantizar que mediante el cumplimiento del régimen de visitas no se produce ninguna situación que atente contra la seguridad del menor o de sus progenitores.
  • Que el régimen de visitas se produzca en un lugar adecuado a las necesidades del menor.

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