
La evolución de la economía y la aparición de empresas disruptivas ha llevado a la apertura de nuevas o fronterizas fórmulas de financiación o endeudamiento, que pueden incluso llegar a necesitar cambios legislativos (como ocurre en el crowdfunding). Este es el caso del llamado venture debt. No obstante, aunque no todas las empresas pueden acceder a esta vía, y siempre es bueno que existan más opciones para los emprendedores. Normalmente las soluciones más adecuadas para una empresa en crecimiento consisten en una combinación de ampliaciones de capital y préstamos.
Qué son las garantías reales
Se trata de bienes personales del deudor y tangibles que responden de la deuda en caso de impago del préstamo, por lo que constituyen un mecanismo de confianza que facilita el cumplimiento de las obligaciones (CC y CCom). Al hablar de garantías reales se hace referencia a la hipoteca en que se ofrece un bien inmueble, la prenda cuando no es inmueble; y la anticresis que otorga el derecho de percibir los frutos de un bien inmueble.
No obstante, en el caso de las startups las garantías suelen ser sobre intangibles como la propiedad intelectual (derechos de autor o derechos sobre software) o industrial (marcas, patentes, modelos de utilidad o diseños industriales). En el caso de tangibles, podemos encontrarnos con prendas, hipotecas sobre las cuentas bancarias y sus saldos, cualquier factura o cuenta a cobrar sobre cuentas bancarias y sus saldos, o cuentas a cobrar.
La utilización de garantías reales forma parte de los paradigmas clásicos de la financiación corporativa y permite acceder al crédito a empresas menos solventes al mitigar el riesgo de impago. En el supuesto de incumplimiento, el acreedor puede ejecutar las garantías y recuperar la deuda, al menos de forma parcial.
¿Qué entendemos por un venture debt?
Se trata de servicios especiales que los bancos prestan a las startup. En concreto, estamos ante préstamos que se realizan una vez la startup ha tenido el respaldo de fondos o venture capital. Es decir, serían préstamos puente entre rondas de financiación o en la confianza de que se producirá la venta o salida a bolsa de la empresa prestataria.
Lo característico de este tipo de préstamos es que no se realizan contra ingresos o activos, sino que el importe será reembolsado en una nueva ronda de financiación o con la venta de la empresa. Por ello, lo más importante para los proveedores de venture debt no es tanto la startup como la identidad de los VC, fondos de capital riesgo o business angels que han invertido en la misma.
Puesto que solo toman participaciones minoritarias, estas firmas no participan en la financiación si no hay ya un inversor importante de los tipos mencionados. Como el riesgo es superior al de los préstamos tradicionales, también lo es el tipo de interés que suele estar por encima del 10% anual.
También es característica la incorporación de un warrant que permite al financiador, si así lo desea, suscribir un número determinado de acciones a un precio predeterminado. O de garantías reales.
Con ello, el préstamo de venture debt otorga al prestamista un rendimiento adicional consistente en el incremento de valor de las acciones o participaciones adquiridas. De esta forma, se habla también de venture debt para hacer referencia a préstamos que incluyen una pequeña remuneración en acciones. Para la empresa prestamista las ventajas de este tipo de préstamos residen en que son capaces de sustituir a las aportaciones de capital.
En definitiva, con el venture debt no se diluye excesivamente la participación de los fundadores o inversores iniciales. Además, al tratarse de empresas en crecimiento, hacer frente a préstamos con alto tipo de interés puede ser más económico que lo que cuesta a la startup el capital de los inversores.
¿Cómo puede afectar un venture debt a mi empresa?
Esta herramienta de financiación ocupa un puesto intermedio entre las inversiones de alto riesgo y los préstamos tradicionales. Sirve de complemento de la inversión principal (normalmente entre un 50% y un 20%, Equity kicker) o a las ampliaciones de capital en las rondas de financiación. Y reduce el coste económico y político del dinero.
Se trata de una alternativa al inversor de capital que viene a cobrar en la práctica un tipo de interés del 40% anual. No hay que olvidar que un préstamo o crédito bancario es más barato que un venture debt, aunque para una startup suelen ser más difíciles de conseguir.
Con un venture debt se recibe el mismo dinero que en caso de Business angel o Venture Capital. No obstante, aunque suele tener que devolverse con anterioridad no implica la cesión del control de la empresa. Esto es muy importante en una startup, porque a mayor revalorización de la empresa, más costosa es la dilución que producen las rondas de financiación frente a un préstamo o venture debt.
El venture debt funciona como un préstamo a largo plazo hasta el breakeven o a las nuevas rondas de financiación. Pero debe devolverse en su totalidad. En este sentido, difiere también de los préstamos convertibles (en acciones o participaciones sociales), porque si la empresa va bien lo más probable es que se produzca la conversión de la totalidad del préstamo, lo que también contribuye a la dilución.
- Todo sobre el Máster de Acceso a la Abogacía - 21 febrero, 2023
- ¿Cómo solicitar el borrador de la declaración de la renta 2022? - 10 febrero, 2023
- Máster en Acceso a la Abogacía de la UNED - 31 enero, 2023