Solicitar la baja por depresión

Requisitos y características para solicitar una baja por depresión en la empresa

By Adrián Garzón | Artículos para clientes

Ene 31
Solicitar una baja por depresión

La baja por depresión es cada vez más frecuente. De hecho, los trastornos ocasionados por el estrés y la ansiedad están relacionados con un gran número de bajas laborales. Así que hemos preparado este artículo donde hablamos de este tipo de bajas. Nuestro objetivo es que conozcas tus derechos en caso de que necesites suspender tu relación laboral.

En qué consiste la baja por depresión

Las fuentes más frecuentes de la baja por depresión son:

  • Los motivos relativos a la vida privada. En este caso, la baja puede derivarse de problemas personales o familiares. Al provenir de la esfera privada, se tratará de una contingencia común (no profesional). Por tanto, será el médico de cabecera el encargado de reconocer la dolencia y diagnosticar un tratamiento.
  • Los motivos relacionados con el entorno laboral. Lamentablemente, el mobbing, la presión y el exceso de tareas suelen derivar en problemas emocionales para los trabajadores. En este caso se tratará de una contingencia profesional. Por tanto, la cuantía de la prestación será superior, pero el seguimiento corresponderá a nuestra mutua.

En ambos casos, la baja responde a la necesidad de recuperarse, que puede requerir de un tiempo. Por tanto, la baja por depresión es una medida de protección de la salud del trabajador, orientada a su recuperación.

Precisamente por ello, estas bajas se aparejan a un seguimiento médico. Es decir, la depresión no consiste en una decaída transitoria del ánimo. Para que sea causa de baja debe afectar al día a día del trabajador, prolongarse durante un período dilatado de tiempo y ser tratada por un profesional sanitario.

Síntomas o enfermedades para su concesión

La depresión está relacionada con un estado de desánimo. A raíz del mismo, puede sentirse desmotivación, apatía y tristeza. Una persona en situación de depresión no puede hacer frente a determinadas situaciones cotidianas.

Los síntomas más frecuentes de este trastorno son:

  • Tristeza.
  • Indecisión.
  • Desmotivación.
  • Ansiedad.
  • Apatía.
  • Cansancio.
  • Irritabilidad.
  • Torpeza.

El problema de este tipo de enfermedades no es solo que el trabajador sufra al tener que realizar sus funciones, sino que tenderá a enfermar con más frecuencia, a equivocarse y a necesitar más tiempo para realizar sus tareas básicas. Esto puede introducir un factor de desmotivación en la plantilla o, en el peor de los casos, provocar un accidente.

Por eso es frecuente que cuando concurran estos síntomas se otorgue la incapacidad temporal, siempre que la depresión sea diagnosticada por un facultativo y el trabajador se someta a tratamiento.

Sin embargo, las incapacidades prolongadas (Incapacidad Permanente) deberán ser graves y crónicas. Es decir, la doctrina exige que la dolencia sea insostenible para el trabajo y, en ocasiones, que afecte a la seguridad del trabajador o sus compañeros.

Como ejemplo, la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Valladolid N.º 1043/2013. En ella se entendió que la situación depresiva de un trabajador que se daba a la bebida justificaba una Incapacidad Permanente Total. Y ello porque el estado de ánimo de este trabajador, que debía conducir un vehículo a motor, lo convertía en un riesgo para su vida y la de los clientes.

Baja por depresión, duración máxima y mínima

En principio, la baja por depresión se corresponde con una incapacidad temporal. Como tal, durará tanto como el estado patológico, de modo que en cuanto el trabajador mejore tendrá que reincorporarse a su puesto de trabajo. Se estima que un proceso depresivo dura entre 6 y 9 meses. Pero esta duración puede superar los dos años en un 15 – 20 % de las ocasiones.

Al considerarse incapacidad temporal, la duración máxima de la baja es de 12 meses. En algunos casos, si se prevé que terminado este plazo el trabajador podrá recuperarse en un plazo de 180 días, se alargará la incapacidad con ese límite máximo.

Si se ha agotado la incapacidad temporal habrá que solicitar una incapacidad permanente. Esta calificación es revisable, por lo que el adjetivo “permanente” se aplica sin perjuicio de la recuperación posterior. Las incapacidades permanentes no tienen una duración máxima, así que el trabajador no tendrá que reincorporarse a su puesto hasta que no se haya recuperado.

Documentos necesarios para solicitar la baja por depresión

En la medida en que se trata de una baja médica, la baja por depresión tendrá que ser documentada. Hay que aportar los informes de baja y confirmaciones de baja en la empresa en un plazo de tres días desde su recepción. Cuando se extienda el parte de alta, este plazo se reduce a 24 horas.

Estos partes se entregan a la empresa. En caso de ser trabajador autónomo se entregarán a la mutua que gestione las respectivas prestaciones. Sin embargo, los trabajadores por cuenta propia lo tendrán muy difícil para conseguir una baja por depresión, por lo que es recomendable contar con la asistencia de un abogado especialista.

Por su parte, la solicitud de la prestación debe ir firmada por el interesado y acompañada de:

  • Fotocopia compulsada del DNI.
  • Justificantes de pago de las cotizaciones correspondientes a los últimos 3 meses.
  • Los partes médicos antes reseñados.
  • En el caso de los trabajadores autónomos, una declaración de situación de la actividad.

Las mutuas de trabajo y su reticencia a las bajas por depresión

Es común que las mutuas de trabajo sean reticentes a conceder una baja por depresión por causas laborales. Por eso es interesante contar con la asistencia de un abogado laboralista, que nos podrá ayudar a recurrir la calificación de la incapacidad.

Este procedimiento es de tipo administrativo. Sin embargo, podría llegar a elevarse a vía judicial. El objetivo del mismo es que se declare que la depresión ha sido causada por motivos laborales, lo que incrementará la cuantía de la prestación.

¿Cuánto se cobra estando de baja por depresión?

Como hemos señalado, la baja por depresión se considerará:

  • Incapacidad temporal. Siempre que dure un máximo de 12 o 18 meses. Generalmente, esta será la situación en la que se encuentre un trabajador de baja.
  • Incapacidad permanente. En el momento en que la imposibilidad de trabajar supere los 18 meses.

El tipo de incapacidad que se derive de la depresión determinará cuánto se cobrará durante la baja. Además, hay que tener en cuenta las causas de la depresión, ya que la prestación por contingencias profesionales es superior a la correspondiente a las comunes.

La baja por depresión por motivos personales: incapacidad temporal por contingencias comunes

En las incapacidades temporales por contingencias comunes el trabajador de baja cobra un porcentaje a aplicar sobre su base reguladora. La base reguladora depende de su salario (en principio es su sueldo bruto). En el caso de los trabajadores autónomos, la determinará la base de cotización elegida.

Por su parte, el porcentaje dependerá de los días que dure la prestación:

  • Entre el primer y tercer día, el trabajador no tendrá derecho a prestación.
  • Del cuarto al decimoquinto día, el trabajador cobrará un 60 % de su base reguladora.
  • A partir del decimosexto día, el trabajador cobrará un 75 % de su base reguladora.

La baja por depresión por motivos procesionales: incapacidad temporal por contingencias profesionales

En el caso de las contingencias profesionales, la prestación alcanza el 75 % de la base reguladora desde el mismo día en que nazca el derecho. Además, para determinar esta base se incluyen conceptos retributivos como las horas extraordinarias, que no computan en el caso de las contingencias comunes. Por otro lado, estas prestaciones se cobran desde el primer día de la baja.

La baja por depresión de larga duración

En caso de que se declare una incapacidad permanente, el porcentaje que se aplicará sobre la base aplicable dependerá del grado de impedimento que padezca el trabajador. En las bajas por depresión, lo más frecuente será que si se reconoce una incapacidad permanente sea en bajo grado.

  • Incapacidad permanente parcial. La prestación equivale a 24 mensualidades de la base reguladora, abonándose en un pago único.
  • Incapacidad permanente total. En este caso se causará un derecho a pensión. Mensualmente se abonará el 55 % de la base reguladora, que puede ser incrementado. Por ejemplo, los mayores de 55 años con dificultad para reintegrarse al mercado laboral percibirán un incremento del 20 %. Además, existe un complemento de maternidad del 5, 10 o 15 % dependiendo de si se han tenido dos, tres o más hijos.

También existen la Incapacidad permanente absoluta y la gran incapacidad, pero es muy difícil que proceda una de estas calificaciones en base a una depresión.

El despido durante la baja por depresión

Como sabes, nuestro ordenamiento jurídico es contrario a los despidos durante las bajas. Pero esto no significa que en ningún caso se pueda despedir a un trabajador durante su baja por depresión. En este sentido debemos diferenciar:

  • Un despido. Se trata de una decisión extintiva por parte del empresario. Durante la baja, el ordenamiento confiere ciertos derechos al trabajador, que dificultan el despido. A su vez, el despido puede derivar de causas objetivas o puede provenir de una sanción disciplinaria. Ambas opciones son legales, aunque complicadas, como analizaremos a continuación.
  • La falta de renovación del contrato. En este caso no se trata de una decisión extintiva. Por tanto, si el contrato del trabajador se extingue durante la baja, el empresario podría no renovarlo. En este caso no habrá consecuencia alguna para su conducta, y el trabajador pasará a cobrar el paro en lugar de la baja.

Ahora que conoces los diferentes escenarios, analicémoslos por separado para ver en qué casos se puede despedir al trabajador durante la baja y cuáles son las consecuencias de hacerlo.

El despido durante la baja

El despido durante la baja solo será procedente si está basado en causas disciplinarias u objetivas. En el segundo caso, además, podrías impugnar el despido y tu empleador tendría que demostrar que existen causas razonables y objetivas para extinguir la relación. El argumento más típico en este sentido son las circunstancias económicas, técnicas o de la producción.

En cualquier otro caso, el despido durante la baja por depresión se considerará improcedente o nulo. Será nulo cuando resulte discriminatorio, algo que puede argumentarse en un juicio cuando su única causa sea la enfermedad. Por otro lado, será improcedente en los restantes casos. Las consecuencias de una y otra calificación son:

  • Si se declara la nulidad del despido, el empresario deberá readmitir al trabajador y pagar los salarios de tramitación. Es decir, este caso es el único en el que realmente el empleador no puede deshacerse del trabajador.
  • Si se declara la improcedencia del despido, el empresario deberá optar entre readmitir al trabajador o abonarle la indemnización correspondiente. Esta asciende a 33 días de salario por año trabajado, con un máximo de 24 mensualidades.

Si quieres impugnar el despido durante la baja por depresión necesitarás los servicios de un buen laboralista. Además de restaurar tus derechos laborales, podría conseguirte una indemnización.

La falta de renovación del contrato

Como decimos, el empresario está en su derecho de no renovar un contrato durante una baja. En estas situaciones el trabajador sigue cobrando su prestación por incapacidad temporal, siendo el SPEE quien se encargue de sus cotizaciones. Además:

  • Cuando la baja por depresión derive de contingencias comunes. Extinguida la IT, el trabajador pasará a situación legal de desempleo y podrá cobrar el paro si reúne los requisitos. Sin embargo, el tiempo que haya mediado entre la baja en la empresa y el alta médica se considerará consumido dentro de la prestación por desempleo. Es decir, si se solicita el paro, este durará menos. Por tanto, solo interesará acudir a esta solución cuando se cobre más por IT que en el paro.
  • Cuando la baja por depresión derive de contingencias profesionales. En este caso, se procederá como se ha descrito respecto a las contingencias comunes. Sin embargo, el tiempo que medie entre la baja en la empresa y el alta médica no consumirá la prestación por desempleo. Por tanto, el trabajador podrá disfrutar el paro por la duración íntegra tras el alta médica.

Esperamos que este artículo te haya resultado útil para conocer tus derechos laborales en caso de baja por depresión. Si necesitas saber algo más, no dudes en contactarnos. Y, sobre todo, busca la ayuda de un abogado especializado en derecho laboral y de la protección social para asegurarte de recibir la prestación correspondiente.

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About the Author

Soy licenciado en Filosofía (UV) y graduado en Derecho (UNED). Actualmente curso el Máster de Acceso a la Abogacía. A lo largo de mi carrera me he especializado en Derecho de la Propiedad Intelectual e Industrial y Laboral. Además, he realizado cursos de Mediación y Arbitraje, ya que me interesan los métodos alternativos de resolución de conflictos. Por último, desde que fundé Lexterna he adquirido competencias digitales útiles para el sector del legal tech. Entre ellas, el uso de herramientas de marketing, programación web, SEO y redes sociales.