Los requisitos para denunciar un delito de calumnias

By Almudena Galán | Sin categorizar

Feb 19
La calumnia implica la atribución de un hecho punible a un tercero

¡Injurias y calumnias! Estamos hartos de escucharlo a diario en la televisión. ¿Pero de qué se tratan? Ambas figuras se protegen en el Código Penal, dentro de la sección de los delitos contra el honor de las personas. Las injurias son todas aquellas acciones o expresiones que buscan dañar la dignidad y el honor de un tercero. Por otro lado, las calumnias manchan la reputación de un individuo cuando una persona le acusa de haber cometido un crimen a sabiendas de que no es culpable. Cualquier ciudadano puede realizar estos hechos punibles. Ambos delitos vulneran la dignidad de las personas, que se encuentra protegido en el artículo 10.1 de la Constitución Española. De esta forma, la dignidad es atribuida a las personas físicas de manera inherente y no pueden ser despojadas de ella. Veamos cómo funciona el delito de calumnias.

Requisitos para encontrarnos ante este delito

En el artículo 205 se define la calumnia como la imputación de un delito hecha con conocimiento de su falsedad o temerario desprecio hacia la verdad. Es decir, una calumnia es la atribución de un hecho punible a un tercero cuando se sabe que el delito no existe o que, existiendo, el acusado no participó en su comisión. De esta forma, los requisitos para encontrarnos ante un delito de injurias se reducen a los siguientes:

  • El hecho que se imputa a la víctima tiene que estar regulado en el Código Penal como delito.
  • Es necesario que la acusación sea falsa.
  • La acusación se ha de referir a hechos concretos.
  • La imputación tiene que recaer sobre una persona determinada o determinable.
  • Es indiferente que la acusación sea a título de cómplice o de autor.
  • Tampoco importa si la calificación penal del hecho punible es correcta.
  • El sujeto pasivo o víctima solo puede ser una persona física o, en determinados casos, una persona jurídica.
  • Tiene que mediar dolo o ánimo de provocar daño. Para ello es necesario que el culpable sepa que la imputación es falsa. También pudiera ser que la imputación sea objetivamente falsa y se realice con un evidente desprecio de la verdad.

Sin embargo, el delito de calumnia solo es perseguible a instancia de parte. Esto significa que solo puede denunciarlo el ofendido y su representante legal. La excepción la configuran los funcionarios públicos, puesto que en estos casos se podrá proceder de oficio. Asimismo, el Código Penal establece en su artículo 216 que la reparación del daño provocado por una calumnia comprende, además de la pena de prisión, multa o ambas, la publicación o divulgación de la sentencia condenatoria en el tiempo y forma que el tribunal considere más oportuno.

Las injurias graves

Tal y como ocurre con las injurias, existe un tipo agravado de calumnias. También funciona de la misma manera: si se propagan con publicidad. Según el artículo 211 del Código Penal, se entiende que las injurias y las calumnias se emiten con publicidad cuando se propaguen por medio de la imprenta, la radiodifusión o por cualquier otro medio de eficacia semejante. Esto conlleva que la persona física o jurídica que sea propietaria del medio de difusión informativo será responsable civil solidaria. También se prevé un castigo más severo cuando la calumnia se cometa a mediante precio, recompensa o promesa. En este caso, se puede aplicar una inhabilitación especial recogida en los artículos 42 o 45. Estas se refieren a la inhabitación para ejercer profesión, oficio, industria comercio o cualquier otro derecho, y también empleo o cargo público.

Qué tipo de condena tiene este delito

El artículo 206 del Código Penal impone un castigo de pena de prisión de seis meses a dos años o multa de 12 a 24 meses las injurias que se difundan mediante publicidad. En otro caso, se impone una sanción de multa de seis a 12 meses. No obstante, si el acusado de haber cometido un delito de calumnias prueba que realmente existió el hecho punible que imputó quedará exento de toda pena. Por otro lado, también ha de entenderse como parte de la posible condena la inhabilitación especial de los artículos 42 o 45 anteriormente mencionada.

Sin embargo, esto no implica que todas las personas que denuncian un delito estén obligadas a probarlo. De la lectura del Código Penal podría llegar a desprenderse que un denunciante que no prueba el delito que declara incurriría en calumnia. Esto no es así. El Tribunal Supremo estableció en una sentencia de 14 de febrero de 2001 que es suficiente con que el sujeto crea en la veracidad del hecho delictivo que denuncia. La clave aquí es la expresión «temerario desprecio a la verdad». Si este no se da, no se trataría de una calumnia.

Asimismo, al tratarse de un delito privado, se admite el perdón del ofendido o de su representante legal. Este extingue la acción penal, siendo de aplicación el artículo 130.5º del Código Penal. Es decir, el perdón tiene que otorgarse de forma expresa antes de que se haya dictado sentencia, a cuyo efecto el juez o tribunal sentenciador deberá oír al ofendido por el delito antes de dictarla. Igualmente, ha de tenerse en cuenta que antes de poner la querella correspondiente tiene que haberse intentado la celebración de un acto de conciliación entre las partes.

Ejemplos más comunes de calumnias

Al igual que en caso de las injurias, existen todo tipo de calumnias. Se produce un delito de calumnias cuando acusamos a alguien de haber cometido un hecho criminal a sabiendas de que no es culpable. Esto implica que cualquier acusación gratuita es una calumnia. Por ejemplo, cuando un individuo llama a otro ladrón o le tilda públicamente de violador. También sería el supuesto de una persona que acusa a otra de haber cometido una falsificación documental o de haber asesinado a alguien. En todo caso, siempre ha de saberse que se trata de una acusación falsa y además el culpable de calumnia no tiene prueba alguna que acredite el hecho que proclama. Hay que tener en cuenta que «asesinato», «robo», «estafa», etcétera, son conceptos legales que solo puede emitir un juez respaldado por una sentencia motivada.

Diferencias entre la calumnia y la injuria

El delito de injurias y el delito de calumnias buscan defender el mismo bien jurídico protegido: el honor y la dignidad de un individuo. A pesar de que tienen sustanciales semejanzas en común, se trata de dos figuras legales diferentes que no conviene confundir. Para empezar, el delito de calumnias se produce cuando se le imputa a un tercero la comisión de un delito a sabiendas de que es falso. Por otro lado, el delito de injurias castiga las expresiones o acciones que buscan dañar la dignidad o fama del individuo. En ambos casos ha de mediar dolo o intención de provocar un mal.

Sin embargo, el delito de calumnias es más grave que el de injurias, lo que se refleja en una pena más severa. De este modo, para las calumnias se puede llegar a imponer prisión o multa, mientras que para las injurias el Código Penal solo reserva la pena de multa. Por su parte, la calumnia exige que el hecho imputado a la víctima esté regulada como delito en el Código Penal. Si no se trata de un delito, estaríamos hablando de una injuria. Además, para que una injuria se considere delito, el insulto o deshonra que la configura ha de ser considerada como grave según el concepto público. Este extremo no se deja abierto en el caso de las calumnias.

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About the Author

Periodista, jurista, criminóloga, eterna estudiante, cinéfila y lectora infatigable. Soy perito calígrafo judicial en ejercicio y experta en los ámbitos penal y civil.