Ventajas y desventajas de hacer capitulaciones matrimoniales - Iuris NOW

Ventajas y desventajas de las capitulaciones matrimoniales

By Eugenia Ferrándiz | Artículos para clientes

May 27
Las capitulaciones matrimoniales.

El matrimonio lleva implícito un gran número de consecuencias jurídicas que requieren de una regulación y que van a afectar a múltitud de ámbitos tanto económicos como personales, de los contrayentes. Es aquí cuando aparecen las capitulaciones matrimoniales.

En nuestro ordenamiento jurídico, este campo queda perfectamente previsto por el Código Civil, que si bien otorga a los cónyuges la posibilidad de establecer sus propias reglas, ante su inacción determina una serie de criterios a los que se denomina regímenes económicos matrimoniales, entre los que podemos citar: la sociedad de gananciales, la separación de bienes o el régimen de participación.

En este artículo vamos a exponer en qué consisten las capitulaciones matrimoniales y cuando es recomendable o desaconsejable su formulación.

¿Qué son las capitulaciones matrimoniales?

Podemos definir las capitulaciones matrimoniales como el negocio jurídico bilateral por el que los cónyuges o futuros contrayentes determinan el régimen económico de su matrimonio, así como otras disposiciones íntimamente relacionadas con éste.

En definitiva es el medio del que disponen legalmente los cónyuges o futuros cónyuges, para determinar qué criterios, principalmente económicos ,van a regir en su matrimonio, dándose por tanto prioridad a la voluntad de las partes y aplicándose sólo los regímenes legalmente descritos para el caso de que los propios interesados no hayan dispuesto nada al respecto, con un carácter puramente subsidiario.

En este sentido el artículo 1315 del Código Civil, que viene a consagrar el principio de autonomía de la voluntad, al decir que el régimen económico de un matrimonio será el que las partes determinen mediante capitulaciones matrimoniales. En esta linea insiste el artículo 1325 del mismo texto legal, que permite a los cónyuges estipular, modificar o sustituir el régimen de su matrimonio mediante capitulaciones.

Si nada dicen al respecto, se aplicará subsidiariamente el régimen de gananciales, en la mayor parte del territorio nacional, o el de separación de bienes en Cataluña o Baleares.

¿Cuándo hay que realizar las capitulaciones matrimoniales?

Es cierto que nuestro ordenamiento jurídico reconoce plena autonomía a los contrayentes para que configuren su propio régimen económico, libertad que alcanza también al componente temporal, de modo que las capitulaciones matrimoniales se podrán perfecionar tanto antes de contraerse matrimonio, por los futuros contrayentes, como una vez celebrado este, en cualquier momento de su vigencia, sustituyendo el régimen anterior.

Hay que tener en cuenta en todo caso, que sobre las capitulaciones rige un criterio de caducidad, conforme al cual si los futuros contrayentes las formalizan pero en el plazo de un año no contraen matrimonio, quedará sin efecto todo lo estipulado en ellas.

Ahora bien existe un condicionante que se impone obligatoriamente y que afecta a la forma que han de adoptar las capitulaciones, ya que según el artículo 1327 del Código Civil, para ser válidas deberán constar en escritura pública validada por un fedatario público o notario. La razón de ser de este requisito radica en que se ha de comprobar la capacidad de las partes, así como que el contenido de las capitulaciones no es contrario a la Ley, las buenas costumbres o supone un desequilibrio entre los derechos que corresponden a cada uno de los cónyuges. En caso de ineficacia de los pactos establecidos por las partes, el régimen será el subsidiario aplicable vigente en el terrritorio nacional.

¿Por qué deberías hacer unas capitulaciones matrimoniales? Ventajas.

La ventaja fundamental de pactar capitulaciones matrimoniales, responde fundamentalmente al ejercicio de la autonomía de la voluntad de las partes, de modo que cada pareja puede adaptar sus necesidades personales o sus circunstancias a un régimen particular, sin tener que someterse forzosamente a unos criterios previstos de forma abstracta por el legislador sin atender a particularidades.

Así entre el contenido de las capitulaciones matrimoniales podemos diferenciar entre:

  1. El contenido típico: que se corresponde con el ámbito puramente económico, y que nos permitirá estipular, modificar o sustituir bien unas capitulaciones anteriores o un régimen legal, adaptándolo a nuestras necesidades, introduciendo novedades por ejemplo en cuanto a la forma de llevar a cabo la administración de determinadas rentas, frutos o bienes; o la potestad para disponer de determinados bienes, o la posibilidad de pactar que cuando se liquiden los bienes gananciales no se haga su división por mitad, sino en otra proporción distinta, en reconocimiento de alguna aportación extraordinaria de uno de los cónyuges etc.
  2. El contenido atípico: que englobaría actos o negocios jurídicos, relacionados o no con el matrimonio, como pudieran ser la constitución o reconocimiento de una hipoteca a cargo de uno de los cónyuges, la previsión de disposiciones sucesorias mediante mejoras para los legitimarios, el reconocimiento de un hijo extramatrimonial, la distribución de las donaciones recibidas propter nuptias o por razón del matrimonio etc.

Son infinitos los supuestos que pueden hacer recomendable y muy ventajoso formular capitulaciones matrimoniales, ya que no hay dos parejas iguales y las circunstancias que les rodean solo las partes las pueden conocer.

¿Cuándo no es conveniente hacer capitulaciones matrimoniales? Desventajas.

En aquellos casos especialmente sencillos, en los que los cónyuges sean titulares de pocos bienes o cuyas fuentes de ingresos sean muy concretas, como pudiera ser el pago de nóminas procedentes de la remuneracion laboral, sin grandes deudas adquiridas, ni complejidades sucesorias de las que se arrastren bienes inmuebles, bastará con adaptarse al régimen subsidiario, de modo que no sea necesario asumir los costes adicionales que pueda representar la formalización mediante escritura pública de las capitulaciones.

En estos supuestos esencialmente sencillos, la única cuestión radicará en determinar si las partes quieren optar por alguno de los regímenes ya descrito en el Código Civil, sea separación de bienes, gananciales o participación.

Sería entonces muy conveniente acudir a un buen abogado que les indique cual de los régimenes ya existentes se adapta con mayor comodidad para su caso particular, sin que sea preciso redactar o estipular pactos más complejos.

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