¿Sabes las diferencias que hay entre los rendimientos obtenidos por las actividades económicas y los rendimientos del trabajo?

By Adrián Garzón | Sin categorizar

Jun 20

La principal diferencia entre el rendimiento de actividades económicas y del trabajo es el origen de la renta. Sin embargo, estos dos conceptos también reciben un tratamiento tributario diferenciado.

En este artículo analizamos la diferencia entre el rendimiento de actividades económicas y del trabajo, viendo algunos ejemplos para que sepas a qué categoría corresponde cada una de tus rentas.

¿Qué se consideran rendimientos de actividades económicas?

La Ley 35/2006 del IRPF define como rendimientos de actividades económicas aquellos que:

  • Procedan, conjunta o separadamente, del trabajo personal o del capital.
  • Supongan la gestión de medios de producción y/o recursos humanos.

En definitiva, se trata de aquellas rentas que obtengamos de nuestra actividad profesional o empresarial. Como ejemplos, la mencionada ley cita las actividades extractivas, el comercio, la prestación de servicios y la fabricación, entre otras.

Ten en cuenta que esta categorización permite incluir dentro del concepto de rendimientos de actividades económicas dos fuentes de ingresos diferentes:

  • Por un lado, los rendimientos de actividades profesionales. No se incluyen en este concepto los profesionales colegiados que estén vinculados mediante un contrato laboral.
  • Por otro lado, los rendimientos de actividades empresariales. Tampoco se incluyen en este concepto:
    • Los autores y traductores que se dan la explotación de sus obras a un tercero, ya que en este caso se trata de rendimientos de actividades profesionales.
    • Los comisionistas que no asuman el riesgo de las operaciones en que intervengan.
    • Los profesores que no desarrollen su actividad en centros propios.

En pocas palabras, podemos decir que las rentas de actividades económicas son aquellas que obtenemos cuando trabajamos por cuenta propia.

A la hora de calcular el rendimiento neto de las actividades económicas tendremos que aplicar las normas del Impuesto de Sociedades. Además, deberemos atender a los artículos 30 y 31 de la Ley del IRPF, que regulan las modalidades de estimación directa y objetiva respectivamente.

Estos conceptos no incluyen las ganancias o pérdidas patrimoniales, que deben ser computados en otra partida. Además, su valoración dependerá del valor normal de mercado, incluso en en los casos en que la contraprestación sea notoriamente inferior a esta.

Ejemplos típicos de rendimientos de actividades económicas

Algunos ejemplos típicos de rendimientos de actividades económicas son:

  • Honorarios del abogado. si contratas a un abogado tendrás que abonarle unos honorarios, que representan sus rendimientos de actividades económicas.
    • Sin embargo, cuando el abogado trabaje para una compañía o despacho y esté vinculado mediante un contrato laboral, la cantidad que cobre por sus servicios se considera rendimiento del trabajo.
  • Sueldo del comerciante. El dueño de una pequeña tienda, cuando cierre su contabilidad a final de mes, tomará parte de los beneficios y los hará propios. Este cobro tendrá la consideración de rendimiento de actividades económicas, en la medida en que la tienda es suya y está organizando su producción y explotación.
    • Ten en cuenta que si no trabaja en la tienda estaremos hablando de rendimientos de actividades empresariales. Sin embargo, si explota personalmente el establecimiento podría tratarse de rendimientos de actividades profesionales.

¿Qué se consideran rendimientos del trabajo?

Siguiendo la ley del IRPF, los rendimientos del trabajo son aquellos obtenidos directa o indirectamente del trabajo personal. nalicemos algunas precisiones:

  • Se consideran rentas del trabajo las derivadas de las relaciones laborales y estatutarias.
  • Por ejemplo, tienen tal naturaleza los sueldos y salarios, dietas y gastos de representación.
  • También se consideran rendimientos del trabajo las prestaciones por desempleo, así como las pensiones de la Seguridad Social.
  • Cabe señalar que también se consideran rendimientos del trabajo:
    • La participación en cursos y conferencias siempre y cuando no ordenes por cuenta propia los medios de producción.
    • Los ingresos por derechos de autor cuando hayas tenido su explotación un tercero.

Para calcular el rendimiento neto del trabajo debemos restar al rendimiento íntegro ( suma de todas las nóminas) las reducciones especiales y los gastos deducibles.

En definitiva, las rentas del trabajo son aquellas que obtenemos de nuestras actividades por cuenta ajena.

¿Tienen un tipo de tributación diferente?

Como ya hemos visto, una diferencia entre el rendimiento de actividades económicas y del trabajo es la forma de computar la renta. Así, mientras en las actividades económicas en la renta es el diferencial entre ingresos y gastos, en el trabajo la renta equivale al salario. Esto explica por qué los autónomos tienen que enfrentarse a una declaración de la renta más elaborada.

También son diferentes las reducciones y deducciones que se pueden aplicar a uno y otro concepto.

Por último, tanto unas como otras rentas se someten a una retención en concepto de IRPF. sin embargo:

  • En las actividades económicas es el autónomo quién debe determinar su retención. Para ello debe respetar los límites mínimos, que son del 7% durante los dos primeros ejercicios y 15% en adelante.
  • Pero en los rendimientos del trabajo será el empresario el que se encargue de realizar las retenciones de las nóminas al trabajador. La retención dependerá de circunstancias tales como el sueldo bruto anual o las circunstancias personales del trabajador.

En resumen, la principal diferencia entre el rendimiento de actividades económicas y del trabajo es su origen. Sin embargo, ambos tipos de renta tienen un régimen fiscal particular. Si tienes dudas sobre cómo imputar determinado ingreso o que tratamiento darle en tu declaración de la renta lo mejor será que consultes con un gestor o un abogado especialista en derecho tributario.

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About the Author

Soy licenciado en Filosofía (UV) y graduado en Derecho (UNED). Actualmente curso el Máster de Acceso a la Abogacía. A lo largo de mi carrera me he especializado en Derecho de la Propiedad Intelectual e Industrial y Laboral. Además, he realizado cursos de Mediación y Arbitraje, ya que me interesan los métodos alternativos de resolución de conflictos. Por último, desde que fundé Lexterna he adquirido competencias digitales útiles para el sector del legal tech. Entre ellas, el uso de herramientas de marketing, programación web, SEO y redes sociales.