El dolo en Derecho Penal - Concepto y tipos | Iuris NOW

Las consecuencias y los tipos de dolo en un hecho delictivo

By Almudena Galán | Artículos para clientes

Mar 26
El dolo en el Código Penal

Desde pequeños nos han enseñado que el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento. Esto significa que todas las personas están obligadas a la observancia de las normas acorde a Derecho aunque no las conozcan. Para ello el Estado se encarga de dar a conocer públicamente todas sus normativas, ya sea en el Boletín Oficial del Estado (BOE) o en el boletín oficial que corresponda. Es decir, que cuando alguien comete acto que no sabía que era un delito, se le castigará igualmente.

Además, un delito también se puede cometer mediante imprudencia. En el otro extremo nos encontramos a aquellos que realizan un hecho punible a sabiendas de que se trata de un acto contrario al ordenamiento jurídico. En estos casos se dice que la persona ha actuado con dolo. ¿Pero qué esta figura y qué implica cometer un delito con dolo para el derecho penal? Te contamos todo acerca del dolo a continuación.

¿Qué es realizar una acción con dolo?

Aunque en las diferentes normativas se habla de dolo, no existe una definición legal del término. En el artículo 5 del Código Penal se hace una mención a este concepto, donde se establece que no hay pena sin dolo o imprudencia. Esto es, aparece regulado en el Título Preliminar, bajo el apartado de las garantías penales y la aplicación de la ley penal. Una parte de la doctrina critica este precepto por innecesario, ya que el artículo 10 indica que son delitos las acciones y omisiones dolosas penadas por la ley. Así se intenta dejar claro el principio voluntario del derecho penal y a la prohibición de la responsabilidad objetiva.

Asimismo, es importante precisar que solo están penados los hechos imprudentes que se señalan de forma expresa en el artículo 12: Las acciones u omisiones imprudentes solo se castigarán cuando expresamente lo disponga la Ley. El resto de los hechos punibles son dolosos.

Definición legal de dolo

¿Pero qué es el dolo? Podemos definir este término como la voluntad deliberada de la realización de un acto cuando se tiene conocimiento de que es un tipo punible. Por lo tanto, se trata de la intención consciente que persigue la ejecución de un hecho castigado por la ley cuando se tiene conocimiento de este hecho.

En palabras más sencillas, el dolo es la voluntad de hacer algo a sabiendas de que se va a cometer un delito. Una persona actúa de forma dolosa cuando sabe lo que está haciendo y conoce las consecuencias de su acción o su omisión. Además, para el Tribunal Supremo, el dolo significa conocer y querer los elementos objetivos del tipo penal. Para realizar el hecho punible el culpable pone los medios necesarios y toma la decisión de utilizarlos, concretándose su voluntad de ejecutar una acción que sabe que está prohibida y castigada por la ley.

¿Qué elementos forman el dolo?

Tal y como se puede extraer de las líneas anteriores, para que un acto se realice con dolo tienen que mediar dos elementos. Según la doctrina y nuestra jurisprudencia, los elementos que forman el dolo son:

  • El elemento cognitivo o intelectual. Esta parte del dolo implica el conocimiento de que la acción que va a cometer es delictiva. Por consiguiente, el autor comprende los elementos objetivos del hecho punible y sabe que la acción en cuestión está prohibida por la ley. Además, el criminal es consciente del resultado de la acción, de forma que no es necesario que se produzcan todas las consecuencias jurídicas que se derivan de su actuación antijuridíca.
  • El elemento volitivo. Se trata de la voluntad del sujeto activo de realizar la acción contraria a Derecho. Este factor volitivo responde a los deseos del culpable y a su intención real de cometer el hecho punible.

Es importante que para que se realice una acción con dolo la persona tiene que estar en plenas facultades mentales. Aquellos que padecen deficiencias o algún tipo de enfermedad mental y no entiendan lo que están haciendo no podrán realizar un acto doloso.

Asimismo, para que exista dolo el hecho puede cometerse tanto por acción como por omisión. La comisión por omisión se regula en el artículo 11 del Código Penal. Esta figura se perfecciona cuando alguien omite realizar un acto cuando es consciente de las consecuencias que implica y los resultados que puede producir. Por ejemplo, podría ser el supuesto de unos padres que no alimentan a su bebé y este muere por inanición.

Tipos de dolo

Desde el punto de vista de la jurisprudencia y de la doctrina se diferencian varias clases de dolo. Cabe señalar que esta distinción resulta indiferente a la hora de tenerse en cuenta si se ha cometido o no una determinada infracción legal. No obstante, el tipo de dolo aplicado al hecho punible puede implicar una mayor o menor gravedad del mismo, lo que debería verse reflejado en la determinación del castigo penal, como en el delito de lesiones doloso o imprudente. A continuación se señalan los principales tipos de dolo.

Dolo directo, intencional o de primer grado

El dolo de primer grado es la modalidad básica de esta figura. Aquí el criminal tiene la intención de cometer un hecho contrario a Derecho, lo realiza y obtiene el resultado que perseguía. En estos supuestos predomina la voluntad del criminal sobre el resultado obtenido. Podría ser el caso, por ejemplo, de un sujeto que quiere matar a otro; para ello le envenena y le causa la muerte.

Dolo indirecto, indeterminado o de segundo grado

Algunos juristas denominan a este tipo de dolo como el «dolo de consecuencias necesarias». En el dolo de segundo grado es más importante el conocimiento del hecho delictivo que la voluntad del sujeto activo de cometerlo. Aquí el delincuente quiere cometer un hecho punible como acto principal, pero el resultado conlleva una consecuencia secundaria. El autor acepta los efectos colaterales y comete el delito, causando el resultado principal y el secundario. Un ejemplo de este dolo sería el caso de un sujeto que quiere matar a alguien que va acompañado por su pareja. La intención del autor no es matar a la pareja, pero acepta el resultado y pone una bomba en el coche que ambos comparten, por lo que causa la muerte de las dos personas.

El dolo eventual

El dolo eventual se produce cuando el sujeto activo no tiene la voluntad de provocar un resultado ajeno a su objetivo principal, pero acepta las consecuencias y comete el delito igualmente. El autor entiende que su acción puede causar un resultado lesivo ajeno a su voluntad, pero comete el hecho punible. Esto es, aquí el resultado secundario puede producirse o no. Siguiendo el ejemplo mencionado anteriormente, el dolo eventual afectaría a la posible muerte de otras personas que pudieran estar en el lugar de la explosión del coche.

Este tipo de dolo es objeto de teorías y debates doctrinales, ya que comparte elementos con la imprudencia consciente. Aunque existen varias hipótesis, por ejemplo, según la teoría de la probabilidad, si la posibilidad de que se produzca el resultado secundario es poco elevado, se tratará de una imprudencia consciente y no de dolo eventual. Asimismo, a efectos prácticos en la mayoría de las ocasiones se tiende a considerar el dolo eventual y el dolo indirecto como una misma figura.

Diferencia del dolo con la imprudencia o culpa

Para diferenciar el dolo de la imprudencia o culpa primero tenemos que tener claro que significa cada concepto. Podemos establecer que la culpa es la falta de intención del sujeto activo de causar las consecuencias que conlleva la acción que realiza. Su voluntad no era la de causar un mal o cometer un delito, realizándose el hecho punible por un mero descuido o una negligencia. Por el contrario, en el dolo se busca cometer un acto delictivo con todas las consecuencias que lleva aparejadas.

Como se ha señalado en el apartado anterior, la doctrina debate acerca de los límites entre la culpa consciente y el dolo eventual. La clave se encuentra en que en el dolo eventual el sujeto activo es consciente de que el resultado secundario no perseguido es una posibilidad real. Por el contrario, en la culpa consciente no se desea causar un mal, aunque existe ese riesgo y, a pesar de eso, el sujeto activo realiza la acción. Es decir, en la culpa consciente se confía en que no se va a producir el resultado secundario, mientras que en el dolo eventual al sujeto activo le resulta indiferente si se provoca el mal adicional o no.

Por otro lado, la imprudencia es una forma de culpa, al igual que la negligencia. En general, se puede describir la imprudencia como la falta de diligencia debida. Esto es, en la imprudencia la acción en cuestión es legal, pero no se aplica el cuidado necesario a la hora de realizarla.

Como resumen, lo que diferencia el dolo de la imprudencia o la culpa es la mala fe característica del dolo. En el dolo siempre hay una voluntad de perseguir un objetivo, realizando una acción deliberadamente a sabiendas de que se trata de una acción contraria a Derecho.

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About the Author

Periodista, jurista, criminóloga, eterna estudiante, cinéfila y lectora infatigable. Licenciada en Derecho y Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Soy perito calígrafo judicial en ejercicio y experta en los ámbitos penal y civil.