La emancipación de un menor de edad y sus efectos | Iuris NOW

Cómo realizar la emancipación de un menor y sus consecuencias jurídicas

By Eugenia Ferrándiz | Artículos para clientes

Jun 05
La emancipación de un menor.

En términos generales identificamos la mayoría de edad, que en nuestro ordenamiento jurídico actual se determina en los dieciocho años, tal y como recoge el artículo 315 del Código Civil, con la plena capacidad de obrar, es decir de llevar a cabo actos y negocios jurídicos con plena eficacia.

Se delimita por tanto la capacidad jurídica mediante un elemento puramente temporal, y de forma generalizada para la gran mayoría de las personas, dejando al margen supuestos específicos de incapacitaciones.

Esta forma de determinar cuándo una persona está plenamente capacitada para provocar con sus actos consecuencias jurídicas por sí misma, ha sido objeto de controversia a lo largo de la historia doctrinal de nuestro ordenamiento.

Se debatía si era correcto unificar a todos los individuos sin prestar atención a las capacidades individuales, es decir estimar o no que a los 18 año siempre se esté plenamente capacitado para entender las consecuencias de los actos jurídicos o patrimoniales.

Así podríamos plantearnos si actualmente nos atreveríamos a dejar que nuestro hijo de 18 años vendiera una casa de la que fuera titular por razón de herencia, o por ejemplo, o si sería seguro permitir que invirtiera el dinero obtenido según su voluntad.

En todo caso, y como regla general, los menores de edad están sujetos a la patria potestad de sus padres de forma conjunta por ambos progenitores, salvo los supuestos de privación de la misma, debiendo entenderse por patria potestad aquella facultad que los padres tienen sobre la persona y bienes de sus hijos, como mecanismo para procurarles asistencia y formación física e intelectual durante el tiempo que dure su minoría de edad.

Pero no siempre es así. Vamos a estudiar en qué casos los menores pueden ser considerados como titulares de capacidad de obrar, mediante la emancipación.

¿En qué consiste la figura de la emancipación?

Supone el reconocimiento a un menor de edad de su plena capacidad de obrar, al margen de la de quienes ejercían sobre él la patria potestad hasta ese momento. A partir de dicho reconocimiento, el emancipado será no sólo el titular de bienes (esto ya sucedía durante la minoría de edad) si no que podrá disponer de ellos y administrarlos según su propio criterio y entendimiento. Del mismo modo, será el único responsable de los efectos jurídicos que se desprendan de sus actos, liberando por tanto a sus padres o tutores de esta responsabilidad.

Evidentemente no debe confundirse este concepto pertenenciente al orden civil, con la responsabilidad penal del menor que existe desde los 14 años, tal y como recoge la Ley Orgánica 5/2000 de 12 de enero reguladora de esta materia.

Tampoco debe confundirse con la independización respecto del hogar familiar, ya que hay mayores de edad que permancen durante mucho tiempo tras alcanzar los 18 años en la compañía de sus padres, respondiendo esta cuestión a razones más bien de orden económico.

¿De qué forma se puede emancipar un menor?

Al margen de los supuestos de adquisición de la emancipación por alcanzar la mayoría de edad, se puede obtener por otros tres motivos esenciales, que prevé el artículo 314 del Código Civil:

Por el matrimonio de un menor.

Desde la entrada en vigor de la Ley 15/2015 de 2 de julio de Jurisdicción Voluntaria, se estableció en nuestro ordenamiento jurídico la edad mínima para contraer matrimonio en los 16 años, atendiendo a las recomendaciones del Comité sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas, y dejando inutilizables las dispensas que anteriormente amparaban el matrimonio a los 14 años.

Por la concesión de los titulares de la patria potestad sobre él.

Será necesario que el menor cuente al menos con 16 años de edad y que los titulares de su patria potestad presten el consentimiento preceptivo. Deberá llevarse a cabo respetando una formalidad obligatoria. Así se llevará a cabo bien mediante escritura pública ante notario, o bien mediante comparecencia ante el Juez encargado del Registro Civil, y una vez obtenida, se deberá inscribir en el Registro Civil, teniendo entonces efectos frente a terceros y no podrá ser revocada.

Por concesión judicial.

En aquellos casos en que el menor cuente al menos con 16 años, el juez, previa audiencia de los progenitores, ante la solicitud del menor podrá concederle la emancipación si se da alguno de los siguientes supuestos:

  • Cuando los padres vivan separados.
  • Cuando quien ejerza la patria potestad contraiga nuevo matrimonio o conviva de forma análoga a la marital con otra persona distinta al progenitor.
  • Cuando concurran otras causas que entorpezcan gravemente el ejercicio de la patria potestad.
  • En el caso del menor sujeto a tutela, previo informe favorable del Ministerio Fiscal.

Edad mínima para poder conseguir la emancipación.

Una vez suprimida la dispensa matrimonial que permitía a los menores contraer matrimonio a los 14 años, en casos excepcionales, todos los supuestos recogidos en nuestro ordenamiento jurídico contemplan una emancipación de menores de edad a partir de los 16 años de edad.

A partir de este momento gozarán de capacidad para comparecer por sí solos en juicio, tal y como prevé el artículo 323 del Código Civil.

En cambio habrá que estarse a las normativas específicas en determinados casos en los que se exige una edad superior a la mayoría de edad para dar validez al acto jurídico, como es el caso de las adopciones de menores que exigen contar con al menos 25 años de edad y 14 años más que el adoptado.

La emancipación sin consentimiento de los padres.

Es necesario tener en cuenta que sólo con la mayoría de edad, dejando nuevamente a salvo supuestos de patria potestad prorrogada o tutelas o curatelas de incapacitados, se obtiene la plenitud de la capacidad de obrar civil. Fuera de este supuesto, la emancipación va a precisar en los aspectos más esenciales de los negocios jurídicos, con el consentimiento de los padres.

Tal y como prevé el artículo 323 del Código Civil, la emancipación habilitará al menor para regir su persona y bienes como si fuera mayor, si bien hasta tanto no cumpla lo 18 años, existen ciertas limitaciones que impiden hablar de una plena capacidad de obrar jurídica equiparable a la que se obtiene mediante la mayoría de edad. Así el menor emancipado no podrá tomar dinero a préstamo, gravar o enajenar bienes inmuebles ni establecimiento mercantiles o industriales, ni tampoco podrá disponer de objetos de gran valor sin contar previamente con el consentimiento de quienes ejerzan la patria potestad o en su defecto tutores o curadores.

En el mismo sentido, para que el menor de edad emancipado por matrimonio pueda vender o gravar bienes inmuebles, mercantiles u objetos de extraordinario valor de los que sean titulares ambos cónyuges, habrá que examinar la edad del otro contrayente. Así si es mayor de edad será válido el negocio jurídico siempre que ambos manifiesten su consentimiento, ahora bien si los dos cónyuges son menores de edad, será preciso complementar el acto jurídico con el consentimiento de los padres o en su defecto del curador designado a tal efecto.

En el caso de que los menores no recaben los preceptivos consentimientos de sus progenitores o demás responsables, los actos jurídicos así perfecionados serán anulables mediante el correspondiente procedimiento judicial que les dejará sin eficacia alguna.

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