¿En qué casos la imprudencia es delito en el Código Penal? | Iuris NOW

Los tipos de imprudencia que se castigan en nuestro Código Penal

By Almudena Galán | Artículos para clientes

May 14
La imprudencia se deriva de un incumplimiento del deber de cuidado

En nuestra actividad diaria realizamos toda serie de actos más o menos peligrosos, pero siempre debemos aplicar una mínima atención para no provocar daños fortuitos. Cuando se produce un incumplimiento de un deber de cuidado se puede llegar a causar un mal que en algunos casos deriva en una imprudencia grave punible. Esta negligencia viene causada por un error que podría haberse evitado si se hubiese actuado con la debida diligencia.

La definición de imprudencia a la hora de cometer un delito

En el Código Penal no encontramos una definición propia de imprudencia. Sin embargo, el artículo 14 nos aporta algunas nociones, señalado que habrá que estudiar las circunstancias del hecho y las personales del autor en cada caso. Si el daño producido fuera evitable, la infracción cometida por el sujeto activo se castigará como imprudente. De la lectura de este artículo se podría extraer que la imprudencia es un mero caso de error de tipo.

Un debate tradicional que ha mantenido la doctrina al respecto de la imprudencia es si esta debe considerarse como un delito independiente o como un grado de culpabilidad o dolo. El Código Penal recoge tanto delitos dolosos como imprudentes, de forma que serán punibles aquellos delitos que se han causado por obrar sin la prudencia debida. Además, tal y como se indica en el artículo 10, solo serán delitos o faltas las acciones y omisiones dolosas o imprudentes que se recogen expresamente en la ley. Por lo tanto, debemos entender que la imprudencia es una característica que le sirve al juez para graduar la culpabilidad del sujeto activo.

Teniendo todo esto en cuenta, para que una imprudencia esté perseguida por el Código Penal ha de cumplir con las siguientes características:

  • Una acción u omisión no dolosa.
  • Un hecho que ha de incumplir el deber objetivo de cuidado, de forma que no se han valorado las posibles consecuencias lesivas.
  • Que la acción del sujeto activo genere un daño a un bien jurídico protegido.
  • Una relación causal entre la imprudencia y el resultado lesivo.

¿Qué tipos de imprudencias recoge el Código Penal?

Con anterioridad a la reforma del Código Penal de 2015 la imprudencia se clasificaba entre imprudencia temeraria, imprudencia simple con infracción de reglamentos e imprudencia simple sin infracción de normas reglamentarias. Sin embargo, en el actual Código Penal solo existen dos tipos de imprudencia: la imprudencia leve y la imprudencia grave, anteriormente conocida como temeraria.

La imprudencia leve podría equipararse con la anterior imprudencia simple y se caracteriza por ser una infracción de menor importancia que la imprudencia grave. Por su parte, la imprudencia grave conlleva la ausencia de las normas básicas de cuidado, prudencia y diligencia debida. Para saber ante qué tipo de imprudencia estamos se ha de considerar la previsibilidad del daño provocado, la gravedad de la falta del deber de cuidado y la importancia del delito cometido. Asimismo, como regla general la imprudencia grave es la única punible, ya que las imprudencias leves no se persiguen por el Código Penal.

Por otro lado, para que la imprudencia grave se considere un delito punible ha de estar registrado expresamente en esta ley, tal y como se indica en el artículo 12. Algunos de ellos son el homicidio, las lesiones y las lesiones al feto, el aborto y el delito de daños, así como el descubrimiento y revelación de secretos e informaciones relativos a la defensa nacional, el tráfico de material radioactivo y delitos contra la flora, la fauna y los animales domésticos, entre otros.

¿Qué se entiende por «deber de cuidado»?

En general, podemos definir el deber objetivo de cuidado como la diligencia exigible a todas personas en el cumplimiento de sus obligaciones. En otras palabras, se trata de aplicar una atención debida cuando se valoran las posibles consecuencias y los resultados previsibles que conlleva el hecho concreto que realizan los sujetos. Cuando alguien omite el deber de cuidado el culpable está generando una situación de riesgo, de forma que su descuido o su forma de obrar negligente puede provocar un daño previsible en el bien jurídico protegido que pudiera haber sido evitado aplicado la correspondiente diligencia.

En resumen, el deber de cuidado es una característica externa de la conducta de las personas, de forma que se evita el posible menoscabo del bien jurídico protegido. Así el legislador exige que los individuos apliquen una mínima diligencia en sus actuaciones para proteger ciertos bienes jurídicos en situaciones de peligro. Cuando se provoca una imprudencia en el fondo se está produciendo un desajuste entre el acto que se ha realizado y el que objetivamente se entiende que se debería haber realizado aplicando un mínimo cuidado.

Para evaluar el deber objetivo de cuidado se tiene en cuenta la característica de previsibilidad del posible daño del bien jurídico protegido. Esta estimación se debe realizar objetivamente valorando las circunstancias de cada supuesto y considerando los elementos que hubieran podido ser exigibles según una persona normal.

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About the Author

Periodista, jurista, criminóloga, eterna estudiante, cinéfila y lectora infatigable. Licenciada en Derecho y Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Soy perito calígrafo judicial en ejercicio y experta en los ámbitos penal y civil.