El delito de injurias - Diferencias y características | Iuris NOW

El delito de injurias en nuestro Código Penal

By Almudena Galán | Artículos para clientes

Feb 18
El delito de injurias es un delito contra el honor

A diario escuchamos insultos y faltas de respeto. En la calle, en la cafetería, en el supermercado… Incluso en algunos programas de televisión el agravio parece un segundo idioma. No obstante, este tipo de ofensas podría suponer para el derecho penal un tipo delictivo: la injuria. Se regula en los artículos 208 y siguientes del Código Penal, dentro de los delitos contra el honor de las personas. Por lo tanto, toda acción que se ejecute o toda expresión pronunciada que busque menoscabar el honor de alguien, su descrédito o su menosprecio será considerada una injuria, un hecho punible perseguido por el derecho penal.

En general, además de la consideración social de la expresión o acción emitida, los órganos judiciales tienen en cuenta la intención de herir a la víctima y también si el contexto era apropiado para causar el daño perseguido. Podríamos decir, además, que el honor que se busca menoscabar está estrechamente relacionado con la reputación o la fama que proyecta ese individuo a la sociedad y también con la dignidad. La dignidad se protege en el artículo 10.1 de la Constitución Española como un conjunto de derechos inviolables que son inherentes en las personas.

Definición del delito de injurias

El Código Penal describe las injurias como las acciones o expresiones que dañan la dignidad de otra persona, de forma que se menoscaba su fama o se atenta contra su propia estimación. No obstante, para que el hecho sea constitutivo de delito la injuria ha de entenderse como grave según el concepto público de la misma. Para estimar esto se tiene en cuenta la naturaleza, los efectos y las circunstancias de cada injuria.

Al tratarse de un delito contra el honor, al igual que las calumnias, las injurias solo pueden perseguirse a instancia de parte, según lo que indica el artículo 173.4. Es decir, mediante la denuncia de la persona agraviada o bien de su representante legal. Esto implica que un tercero no puede presentar la denuncia. También se puede perseguir de oficio cuando la ofensa se refiera a un funcionario público sobre hechos que se engloben en el ejercicio de su cargo. Por otro lado, la persona acusada de haber cometido un delito de injurias quedará exenta de la responsabilidad correspondiente cuando pruebe la verdad de las imputaciones. Pero siempre que estas se dirijan contra funcionarios públicos sobre hechos concernientes al ejercicio de sus cargos o referidos a la comisión de infracciones administrativas. Esto se conoce como la exceptio veritatis. Cuando la injuria va dirigida a un particular, la regla general indica que no se debe aplicar.

Es importante señalar que en el delito de injuria la reparación del daño comprende la correspondiente multa o pena y también la publicación o divulgación de la sentencia condenatoria, en el tiempo y forma que el juez o tribunal consideren más adecuado a tal fin. Asimismo, si el acusado se retracta de la injuria, reconociendo ante la autoridad judicial la falsedad o falta de certeza de las imputaciones, se le impondrá la pena inmediatamente inferior en grado.

Tipos de injurias: graves, menos graves y leves

Existen varios tipos de injurias, dependiendo de la gravedad del menoscabo del honor de la víctima. Sin embargo, no se regulan categóricamente en el Código Penal. Esto es, el legislador ha prescindido de una clasificación según la gravedad de las injurias. Sí que se establecen algunas pautas en función de la persona afectada y de la publicidad.

Para empezar, antes de la reforma de 2015 las injurias leves se consideraban una falta. Con la desaparición de la figura de las faltas, la injuria leve del antiguo artículo 620 del Código Penal ha quedado despenalizada. No obstante, existe una excepción muy concreta. Esta se refiere a la injuria leve proferida contra alguna de las personas referidas en el artículo 173.2 del Código Penal. Estas personas son las siguientes:

  • El que sea o haya sido su cónyuge, o bien la persona que esté o haya estado ligada al culpable por una relación análoga de afectividad, aún sin convivencia.
  • Los descendientes, ascendientes o hermanos por naturaleza, adopción o afinidad, ya sean propios o del cónyuge o conviviente.
  • Los menores o personas con discapacidad que necesiten especial protección y que convivan con él. También los que se hallen sujetos a la potestad, tutela, curatela, acogimiento o guarda de hecho del cónyuge o conviviente.
  • Aquella persona amparada en cualquier otra relación por la que se encuentre integrada en el núcleo de su convivencia familiar.
  • Las personas que por su especial vulnerabilidad se encuentran sometidas a custodia o guarda en centros públicos o privados.

Injurias graves

Por otro lado, el Código Penal señala que las injurias que consistan en la imputación de hechos no se considerarán graves, a no ser que se hayan ejecutado a sabiendas de su falsedad o con un desprecio temerario hacia la verdad. Asimismo, se consideran más graves aquellas injurias realizadas con publicidad y, por lo tanto, conllevan una pena de multa mayor. Para que se consideren hechas con publicidad, las injurias se han de propagar por medio de la imprenta, la radiodifusión o por cualquier otro medio de eficacia semejante. En ese caso, la persona física o jurídica que sea propietaria del medio que haya emitido la injuria será responsable civil solidaria.

Además, si la injuria fue cometida mediando precio, recompensa o promesa, el juez condenará al culpable a la pena correspondiente y también a la inhabilitación especial prevista en los artículos 42 o 45 del Código Penal. Estos preceptos se refieren a la inhabitación para ejercer empleo o cargo público y también a la profesión, oficio, industria comercio o cualquier otro derecho.

Ejemplos de casos de injurias

Los ejemplos de injurias son tan amplios y extensos como la imaginación humana. Se trata de cualquier tipo de ofensa que se considere grave según el concepto público. Por ejemplo, podría ser anunciar que una mujer es una prostituta o decir públicamente que una persona es homosexual con el fin de ofenderlas y sin ningún tipo de prueba. También podría ser injuria la publicación o emisión de que alguien es un mentecato o insultarle a través de cualquiera de medios de difusión de noticias. Por otro lado, conductas como el bullying o el acoso escolar que no aparecen recogidas expresamente en el Código Penal podrían llegar a considerarse como delito si llevaran aparejadas ciertas injurias.

Diferencia entre injurias y vejaciones

Para diferenciar entre injurias y vejaciones, primero tenemos que tener claro en qué consiste una vejación. De este modo, podemos describir una vejación como una humillación infame que persigue molestar, incomodar, enfadar o maltratar a otra persona. Es decir, se trata de un maltrato psicológico, pero hay quien entiende que también podría llegar a englobar violencia física.

En cuanto al ámbito legal, las vejaciones injustas desaparecieron junto con las faltas de injurias leves con la reforma de 2015 del Código Penal. Así, estas conductas de carácter privado quedan al margen del derecho penal, que se reserva para hechos punibles más graves. Esto se debe al principio de intervención mínima del derecho penal. Para solucionar un caso de injurias se puede acudir a la vía civil, a la administrativa o a un mero acto de conciliación. Estos procedimientos configuran una aplicación legal menos invasiva.

No obstante, sí que se siguen regulando las vejaciones injustas cuando recaigan sobre alguna de las personas referidas en el mencionado artículo 173.2 del Código Penal. Con esto se busca proteger especialmente a las víctimas de la violencia de género. La diferencia principal entre las injuria leve y la vejación injusta es que la primera solo es perseguible a instancia de parte o a través del representante legal del ofendido. Mientras tanto, en la vejación injusta este requisito no es necesario para que un tercero pueda denunciar el hecho.

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About the Author

Periodista, jurista, criminóloga, eterna estudiante, cinéfila y lectora infatigable. Soy perito calígrafo judicial en ejercicio y experta en los ámbitos penal y civil.