¿En qué consiste el régimen especial del criterio de caja?

El régimen especial del criterio de caja – Beneficios y características

By Adrián Garzón | Artículos para clientes

Jul 28

El régimen especial del criterio de caja se aplica al cálculo e ingreso o devolución del IVA. Al contrario de lo que ocurre en el régimen general del IVA, cuando optas por este régimen especial podrás emplear el criterio de caja en lugar del de devengo.

Esto te permitirá postergar el pago del impuesto al momento en que cobres a tus clientes. A cambio no podrás desgravar los gastos que no hayas abonado.

De modo que, aunque evitarás las molestas correcciones en facturas cuando se produce un impago, dependerá de la estructura de tu proyecto que este régimen fiscal te interese o no.

Si te interesa conocer más acerca del régimen especial del criterio de caja y quieres saber cómo acogerte al mismo, te recomendamos que leas el siguiente artículo. Vamos a tratar de desgranar las dudas más frecuentes acerca de este sistema tributario.

¿Qué es el criterio de caja?

El criterio de caja es la técnica contable que consiste en computar un ingreso o gasto conforme el dinero entra o sale de nuestra tesorería. Como sabes, en general la contabilidad y los impuestos siguen en criterio del devengo. Conforme a este sistema, la operación se realiza en el momento en que tiene lugar, independientemente de cuándo se pague o cobre.

De modo que el régimen especial de criterio de caja te permite diferir la fecha del devengo del IVA al momento en que tenga lugar el movimiento de dinero, y no la prestación del servicio.

Características del régimen especial del criterio de caja

Las características principales del régimen especial del criterio de caja son:

  • Al no computar el IVA devengado hasta que no ingreses el dinero, evitarás problemas con los impagos. En el régimen general, si declaras una operación que termina impagada tendrás que:
    • Ingresar el IVA en el momento de tu declaración.
    • Corregir tu declaración cuando la operación se declare imposible de cobrar.
    • Solicitar la devolución del IVA.
  • Al computar el IVA en el momento del ingreso, evitarás problemas de tesorería. Así, no será necesario que vayas guardando el IVA devengado hasta el momento de la declaración, independientemente de que lo cobres o no. Siempre que pagues IVA será porque previamente habrás cobrado por tu operación. De este modo, tu tesorería se enfrentará a menos presión tributaria.
  • Como contrapartida, no podrás desgravarte el IVA hasta que hagas tus pagos. Esto puede perjudicar a los negocios que soportan un importante volumen de IVA.
  • Por otro lado, el régimen especial del criterio de caja impone más trabajo de contabilidad al contribuyente. Así, tendrás que prestar mayor atención al impago de facturas.
  • Además, si optas por el criterio de caja tendrás que permanecer en este régimen al menos tres años.

Ten en cuenta que la operativa de este régimen es similar a la del general. Presentarás tus declaraciones trimestralmente mediante el modelo 303. Sin embargo, solo computarás las facturas efectivamente cobradas o pagadas.

Requisitos para acogerse a este tipo de régimen

Las empresas, pymes y autónomos que quieran acogerse al régimen especial del criterio de caja deben reunir ciertos requisitos:

  • No pueden superar los dos millones de euros como volumen anual de operaciones.
  • Tampoco pueden cobrar al mismo cliente cuantías superiores a 100.000 euros durante el mismo año natural.
  • Por último, no puedes incurrir en excepciones, que son las siguientes:
    • Realizar actividades correspondientes a otro régimen especial.
    • Exportaciones y entregas intracomunitarias de bienes.
    • Adquisiciones intracomunitarias de bienes.
    • Inversiones.
    • Importaciones y operaciones asimiladas.
    • Autoconsumos de bienes y servicios.

Si cumples estos requisitos deberás solicitar el alta en el régimen especial del criterio de caja. Como cualquier alta censal, lo realizarás por medio del modelo 036 o 037. Las altas se aplicarán a partir del ejercicio fiscal en el que presentes tu solicitud.

Cómo se computa una factura mediante este sistema

Dado que solo declararás el IVA una vez cobrado o pagado, deberás notificar a tu cliente que estás de alta en este régimen especial. Este detalle se señalará en cada una de las facturas acogidas al régimen (que no tienen por qué ser todas).

Cuando llegue el momento de presentar tu declaración trimestral:

  • Ingresarás solo las cuotas repercutidas que hayas cobrado.
  • Y compensarás solo las cuotas soportadas que hayas pagado.

Existe una fecha límite a efectos de computar estas facturas. Se trata del 31 de diciembre del ejercicio inmediatamente posterior a la fecha de la operación. Si en ese momento todavía no has cobrado o pagado una factura tendrás que declararla igualmente. Lo que supone el ingreso o deducción de las cuotas correspondientes.

Ten en cuenta que la AEAT advierte de que el devengo se produce en el momento del cobro, pero este puede ser total o parcial.

Las obligaciones contables en el régimen especial del criterio de caja

Como sabes, el régimen tributario al que te acojas determina tus obligaciones contables. En el caso de acogerte al régimen especial del criterio de caja deberás llevar:

  • Libro registro de facturas expedidas. Incluirá la fecha y modo de cobro.
  • Libro registro de facturas recibidas. También incluirá tales datos.
  • En las facturas, como hemos señalado, se indicará que se someten al régimen especial del criterio de caja.
  • En las declaraciones trimestrales se declararán las operaciones cobradas o pagadas, así como las que sigan otros regímenes.

El criterio de caja y la prorrata

Las empresas que estén sometidas a prorrata, al realizar operaciones no sometidas al régimen general, deben imputarlas al año al que corresponda su devengo. Dicho de otro modo, el régimen especial del criterio de caja no afecta a la prorrata.

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About the Author

Soy licenciado en Filosofía (UV) y graduado en Derecho (UNED). Actualmente curso el Máster de Acceso a la Abogacía. A lo largo de mi carrera me he especializado en Derecho de la Propiedad Intelectual e Industrial y Laboral. Además, he realizado cursos de Mediación y Arbitraje, ya que me interesan los métodos alternativos de resolución de conflictos. Por último, desde que fundé Lexterna he adquirido competencias digitales útiles para el sector del legal tech. Entre ellas, el uso de herramientas de marketing, programación web, SEO y redes sociales.