Conceptos de la tutela o el tutor legal sobre una persona. Iuris NOW

Concepto, derechos y deberes del tutor legal.

By Eugenia Ferrándiz | Artículos para clientes

Jul 10
El tutor legal.

La situación ideal, prevista por nuestro ordenamiento, supone que los menores gocen de plena capacidad jurídica y de obrar y que hasta tanto alcancen la emancipación sean sus padres, titulares de la patria potestad, quienes se ocupen de proporcionarles todo aquello que describe el artículo 154 del Código Civil, es decir: velar por ellos, tenerlos en su compañía, alimentarlos, educarlos, procurarles una formación íntegra, representarlos y administrar sus bienes. Desafortunadamente la realidad nos demuestra que no siempre es así, existiendo casos en los que los titulares de la patria potestad no la pueden ejercer por: muerte, privación, conflicto de intereses etc, o bien supuestos en los que una persona que ya ha alcanzado su mayoría de edad precisa de un complemento en su capacidad de obrar. En estos casos se hace necesaria la figura del tutor legal.

Vamos a ocuparnos en este artículo de la tutela, desde la perspectiva del papel que desempeña el tutor, cuáles son sus derechos y obligaciones esenciales.

¿Qué significa ser tutor legal?

El tutor es la persona designada en sentencia, tras el oportuno procedimiento judicial, en la que coinciden los requisitos y características que la señalan como la más idónea para garantizar la protección de la persona y/o patrimonio del pupilo o tutelado y suplir su falta de capacidad de obrar.

Podemos afirmar que la tutela en términos generales es muy similar a la patria potestad, cumple el mismo objetivo, si bien con una destacable diferencia, ya que mientras en la patria potestad la ley concede libertad en su ejercicio a los titulares, que serán los padres (dentro de los márgenes que garanticen el bienestar e interés del hijo), en el caso de la tutela, que podrá ser ejercida por terceras personas no ligadas familiarmente, se somete a un riguroso control tanto de la autoridad judicial como del Ministerio Fiscal. Muestra de ello la encontramos, entre otros supuestos, en la exigencia de un control anual de las cuentas que habrán de justificar la situación económica del tutelado y la gestión y administración de sus bienes por el tutor.

¿Quién puede ser tutor legal?

Para ser tutor legal, no se precisa de una capacidad especial, sino simplemente la capacidad de obrar plena, sin restricción alguna, tal y como se desprende del artículo 241 del Código Civil.

Podrán serlo tanto personas físicas como jurídicas, a excepción de las que tengan ánimo de lucro, y siempre que entre sus fines conste la protección de menores o incapacitados. En el caso concreto de los menores en situación de desamparo, se atribuye la tutela a la Entidad prevista en el artículo 172 del Código Civil, es decir la entidad pública que en determinado territorio autonómico tenga atribuida la tutela de los menores. Tiene especial importancia al respecto la Ley 26/2015 de 28 de julio sobre Protección a la Infancia y Adolescencia, que trata de unificar la regulación de todas las Comunidades Autónomas en materias como la reforma de las instituciones jurídicas de protección al menor.

Por su parte el arículo 234 del Código Civil, establece un orden de preferencia en cuanto a la persona a designar judicialmente como tutor, así se dará preferencia:

  1. A la persona designada por el propio tutelado.
  2. Al cónyuge que conviva con la persona a tutelar.
  3. A los padres.
  4. A la persona designada por los padres en sus actos de última voluntad, testamentos etc, salvo que en el momento de efectuar la disposición se encontrasen privados de la patria potestad.
  5. Por designación judicial, el descendiente, ascendiente o hermano del tutelado.

En el caso de ser varios los hermanos que precisan tutela, se procurará por el juzgador designar a la misma persona para su tutela.

En todo el caso habrá de estudiarse, por el órgano judicial, la idoneidad de las circunstancias que rodean al posible tutor, al margen del orden de prelación anterior.

¿Qué derechos y obligaciones tiene la persona que ejerce esta figura?

El fin esencial de la tutela es suplir la falta de capacidad de obrar del pupilo, y para ello se le otorga al tutor legal su representación, tal y como reconoce el artículo 267 del Código Civil, a excepción de aquellos actos que legalmente puede realizar por sí solo, como es, en el caso de los menores de edad, la posibilidad de testar a partir de los 14 años; o en el caso de los incapacitados, aquellas parcelas que según la sentencia de incapacitación puede ejercer sin necesidad de complemento alguno.

En el ámbito patrimonial:

El tutor tiene la facultad de administrar el patrimonio del pupilo, si bien necesitará autorización judicial para: reclamar la partición de una herencia o la división de cosa común, aceptar a beneficio de inventario una herencia, repudiar donaciones u otras liberalidades, efectuar gastos extraordinarios, celebrar contratos de préstamo, ceder o adquirir créditos, firmar contratos de arrendamientos sujetos a prórroga forzosa, entablar demandas, celebrar contratos o actos susceptibles de inscripción registral etc.

Se exige igualmente autorización judicial al tutor para realizar actos de disposición de cualquier bien a título gratuito, o a título oneroso si se trata de bienes inmuebles, establecimientos mercantiles, o de bienes muebles de especial valor.

Dentro del ámbito patrimonial, el tutor tiene cierto derecho a una retribución, que fijará el juez en atención al trabajo del tutor y el valor y responsabilidad del patrimonio que administre, que oscilará entre el 4 y el 10% del rendimiento líquido que obtenga.

Se le podrán exigir ciertas garantías, como fianzas, depósitos o la realización de un inventario de los bienes del tutelado, que habrá de realizar en los 60 días siguientes a la toma de posesión del cargo de tutor, así como rendir cuentas de su gestión anualmente.

En el ámbito personal:

El pupilo debe respeto y obediencia al tutor y este ha de velar por el tutelado, alimentarle, educarle, formarle y promover la adquisición o recuperaciónde su capacidad e inserción social.

El tutor podrá corregir al pupilo moderada y razonablemente , recabando el auxilio de la autoridad si es preciso, o la autorización judicial en casos como el internamiento del tutelado en centro de salud mental.

¿Cuándo se extingue la figura del tutor?

La tutela se extingue cuando cesa la causa que lo motivó, así:

  1. Por llegar el menor a la mayoría de edad o emancipación, salvo los casos de menores incapacitados, que generarán la tutela de incapacitado, a modo de prórrroga de la misma.
  2. Por cese o modificación judicial de la incapacitación que suprima la tutela y constituya la curatela.
  3. Por sustitución de la tutela por la patria potestad, en el caso en que los padres privados de la misma la recuperen.
  4. Por fallecimiento del tutelado.

¿Puede haber dos tutores?

Por regla general la tutela se ejercerá por un único tutor, salvo en los casos previstos en el Código Civil, artículo 236, es decir:

  1. Cuando se den circunstancias especiales que por razón de la persona o del patrimonio del tutelado haga conveniente separar ambos sectores, de modo que cada tutor será independiente en el ámbito para el que se ha designado.
  2. Cuando la tutela corresponda al padre y a la madre conjuntamente.
  3. En los casos de designarse a una persona tutor de los hijos de su hermano, estimándose conveniente designar también como tutor a su cónyuge.
  4. En los casos en que el juez nombra tutores a las personas designadas por los padres en testamento o documento notarial.

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